¡Hola a [email protected]!

[email protected] al nuevo foro de coches.net. ¡Esperamos que os guste! :)

Si tenéis algún problema o sugerencia podéis comentarlo en este post

**** ruinoso.

IkebIkeb Forero Senior ✭✭✭✭

El 22 de diciembre tendrá lugar el tradicional Sorteo de Navidad de la Lotería Nacional (CURTO DE LA TORRE / AFP)
Las caras de felicidad de los ganadores de la lotería que abrirán informativos mañana y portadas de periódicos el domingo serían bien distintas si fuesen registradas con los mismos protagonistas un lustro después. El 70% de los afortunados se acaba empobreciendo tan sólo cinco años después porque en este periodo de tiempo ya se han gastado, y en la mayoría de los casos derrochado, lo que ingresaron con la lotería, según concluye un informe elaborado por varios expertos en economía, educación financiera y psicología de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

“El modelo de vida da un vuelco y se rompe muchas veces el estilo de vida: se cambia de profesión e incluso de pareja”, destaca Mireia Cabero (UOC), profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación. “No tenemos educación financiera, no conocemos la importancia del ahorro o de la inversión, no somos conscientes de que el valor del dinero es temporal y disminuye con el paso del tiempo; todo esto no se explica ni en la escuela ni en la familia”, advierte Elisabet Ruiz, profesora de los Estudios de Economía y Empresa.

La incapacidad para gestionar unos ingresos económicos que llegan de golpe, sin ningún esfuerzo ni previsión, explica en buena medida que acabe por ser contraproducente algo tan deseado como el **** de Navidad o la Grossa de Cap d’Any. La falta de una educación financiera y la emotividad con la que se gestionan los premios, con un generoso y desmesurado nivel de gasto, están en la base del problema.

La dificultades aumentan además proporcionalmente a la cuantía del premio. Si mayor es la lluvia de dinero, más complicado es saber gestionar la nueva fortuna y adaptarla al estilo de vida de cada agraciado. O lo que es lo mismo, a más suerte y más millones, mayor es el riesgo de acabar siendo incluso más pobres. “Cuanto más grande es el premio, más fácil es perderlo todo, así lo demuestran varios estudios”, añade la profesora Ruiz.

El estudio de la UOC parte del análisis realizado por varios expertos del National Endowment for Financial Education (NEFE), en materias tan distintas como la planificación financiera o la psicología. El 70% de los ganadores de la lotería que siguió el NEFE acabaron por perder riqueza. “Si ganas 100.000 euros no pasa nada, cubres unos cuantos agujeros, pero si ganas cinco millones de euros puedes acceder a nuevos estilos de vida, se cambia muchas veces de casa, de ciudad o de trabajo; lo cambias todo pero tu capital humano sigue siendo el mismo, no estás preparado”, destaca Francesc Núñez (UOC), experto en sociología.

La facilidad con la que se ingresa el dinero es otra de las razones de la crisis que acaba generando el efecto lotería. La emoción gana por goleada a la razón porque se trata de un golpe de suerte, inmediato. “Se produce un gran impacto emocional que deriva en emociones de alta intensidad, de euforia. El individuo se siente muy poderoso, capaz de hacer frente a lo que sea, y esto la puede llevar a tomar decisiones ilógicas e irracionales respecto a los negocios o compras muy caras”, destaca Cabero.

Una especie de catarsis de decisiones rápidas y emocionales en base a un maná caído del cielo. “Es una riqueza gratis y es mucho más fácil gastar este dinero que el que se obtiene del esfuerzo y del trabajo, con el paso del tiempo”, añade Núñez.

El despilfarro, el exceso de gasto, crea nuevas necesidades y explica que el dinero se agote con tanta rapidez, en cinco años o menos. “Si una persona ha vivido en una familia en la que nunca ha habido dinero, cuando le toca la lotería se lo gastará en seguida, porque no está acostumbrado a tenerlo”, destaca Ruiz.

Incluso cambia el valor que se da a cada euro, como si estuviera devaluado. “Sin esfuerzo detrás, el dinero no tiene el mismo valor”, insiste Ruiz.

La falta de conocimiento se debe de suplir, según los expertos, recurriendo a profesionales de las finanzas y de la fiscalidad. “Hay un gran desconocimiento de la figura del asesor financiero, socialmente no estamos dispuestos a pagar para que nos ayuden a gestionar nuestro dinero y elegir las mejores inversiones”, destaca la profesora Ruiz. Quienes han crecido con patrimonios y capitales importantes a su cargo sí están acostumbrados a ponerse en manos de los expertos.

La educación recibida y la cultura adquirida de forma mayoritarias hacen que exista una carencia, por lo general, de un concepto clave, dicen los expertos, el de libertad financiera. “Nos educan para ser esclavos del dinero y el tiempo, a través de los trabajos asalariados. Si ganamos mucho dinero de golpe, inmediatamente pensamos en cómo gastarlo en lugar de dedicar los esfuerzos en pensar cómo invertirlo para generar más ingresos y tener más tiempo libre”, argumenta la psicóloga Cabero.

Con el individuo descolocado, sin el conocimiento necesario ni las herramientas precisas para no dilapidar la nueva riqueza, el premiado se acaba por sentir “descolocado, en un nuevo contexto social y psicológico, sale disparado del que había sido su mundo afectivo; sale en órbita y va hacia el desastre”, alerta Núñez, profesor de los Estudios de Artes y Humanidades de la UOC.

Con el “cerebro racional trabajando a medio gas”, detalla Cabero, la toma de decisiones es errática. “La parte analítica de nuestro cerebro, la que nos permite analizar la situación y comprenderla, se ve superada por la emocional”, ejemplifica Cabero. Si se tuviera la capacidad de no tomar decisiones en caliente, destacan los expertos, casi con el boleto premiado en la mano, sería mucho más fácil prevenir el desastre financiero.

“Las emociones bajan con el paso del tiempo”, añade Cabero. Si fuera posible pedir una especie de tiempo muerto, el despilfarro y las inversiones fallidas disminuirían. “Un negocio no se puede poner en marcha únicamente a partir de la ilusión, para que funcione se necesitan unas condiciones mínimas, se necesita conocimiento”, destaca.

La cultura de los emprendedores, cuando es en base al conocimiento y la formación, es la que sería ideal para gestionar la nueva riqueza, coinciden los analistas. Muy lejos de la ilusión, las ganas de cambiar de trabajo y de vida porque sí sin analizar la situación de forma real y compleja.

Otro de los aspectos que tiene una gran influencia es el entorno, la familia y los amigos. La lotería tiene una parte muy social, que expone a los ganadores al espejo público. Raro es el individuo que puede guardar en secreto un premio cuantioso y, casi siempre, al menos el entorno más íntimo acaba por tener conocimiento del asunto. La persona agraciada tiene el deseo, el impulso de ayudar a quienes, a su lado, atraviesan por dificultades. Además, muchos premiados se sienten en deuda con los suyos o actúan bajo presión.

El informe de la UOC se hace eco también de otro estudio, de Philip Brickman, para asegurar con datos en la mano aquello tan manido de que el dinero no da la felicidad. Un año después, el grupo de ganadores de lotería estudiado no era más feliz que otro grupo de personas que no habían ganado. “Al final, muchos premiados lo acaban perdiendo todo porque no tienen capitales sociales ni personales para moverse en el mundo en el que el dinero les ha colocado”, apostilla el profesor Núñez. Salud, pues, para todos.
https://www.lavanguardia.com/vida/20181221/453664643766/loteria-navidad-el-****-beneficios-invertir-ahorro-ruina.html
hkmhm2wgf1u2.jpeg




Comentarios

Deja un comentario

NegritaCursivaTacharOrdered listLista sin ordenar
Emoticonos
Imagen
Alinear a la izquierdaCentrarAlinear a la derechaEnciende/apaga vista HTMLActivar/desactivar la página enteraEncender/apagar las luces
Sube imagen o archivo