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Japón

fairladyfairlady Banned ✭✭✭
En vista del interés que hay por ese país tan extraño de donde salen motos, coches y aparatos electrónicos como churros, me gustaría cambiar totalmente de tema y presentaros lo que más me gusta hacer: escribir.

La mayor parte de estos artículos fueron publicados en Diario16, Diario de Madrid, el Japan Times, o el Nihon Keizai Shinbun. Espero que os gusten, que disfrutéis con su lectura, y sirva para tener otra percepción de la miscellanea nipponica.




Pachinko

Sentada a mi lado, frente a la hilera de máquinas, la infinidad de mecanismos que atrapan, pasan y escupen bolitas, hay una viejecilla diminuta de cabellos blancos, algo despeinados y cogidos atrás en un moño. Podría tener infinitos años, tantos como arrugas tiene en su piel curtida como el cuero. Podría decirse que está muerta, o disecada allí, con su frágil mano derecha pegada a la palanca, que no cesa de escupir bolas; imperturbable, ella sigue con la mirada inmóvil y brillante de sus diminutos ojos infantiles perdida en cualquiera de los clavos bronceados de la máquina.

Una a una, todas mis pequeñas bolitas plateadas se han ido perdiendo por aquel agujero adonde van a parar irremediablemente. La viejecita parece llevar allí toda la vida, atesorando cientos de bolitas plateadas, que ya se desbordan de la bandeja de la máquina, y que ella guarda en varias cajas de plástico verde, que cambiará, si alguna vez llega a levantarse de su asiento, por cualquier cosa: golosinas, comida, revistas, ¡quién sabe!

En todo salón de pachinko del Japón encontramos los mismos personajes estereotipados de esa sociedad que el occidental tanto gusta de estereotipar: el oficinista con gafas, dentón, con su traje azulado, que no sonríe ni aun cuando gana; jóvenes con permanente «a lo afro», las sienes teñidas de amarillo, o naranja, o verde, o cualquier otro color llamativo, y camisa hawaiiana; los «chinpira» o macarras, aprendices de yakuza, con sus pintas ridículas y sus permanentes de cortos bucles; los «pachipuro», o profesionales del pachinko, que se ganan así la vida. Hacen su aparición en el salón en cuanto abren por la mañana; conocen las máquinas buenas por las posiciones de los clavos... y juegan hasta que vacían dos veces la máquina. En el mercado negro, que sólo ellos conocen, cambian las bolas ganadas por dinero, que puede llegar a suponerles muchos miles de yenes. Por último, ancianos que, a fuerza de pasarse años sentados frente a las máquinas, también conocen las buenas y distraen así su monótona vejez.

El pachinko es uno de los juegos más populares del Japón; prácticamente hay un salón en cada calle céntrica, varios en cada «shotengai» de los alrededores de cada estación; a veces, varios juntos, compitiendo en decibelios de comparsas militares. Sus propietarios suelen pertenecer a la mafia coreana, marginada a esos trabajos. La Ley prohíbe cambiar las bolas por dinero; por tanto, el jugador que gana las cambia por los artículos permitidos, sean caramelos o discos, después de poner las bolitas en la máquina contadora automática.

Al terminar de perder mis últimos cien yenes en bolitas, observo a la viejecita en su caminar hacia el mostrador, lo pasos cortitos, forzados, a que obliga el kimono, cargada con las cajas de bolitas mágicas y los ojos brillantes de ilusión.



pachinko.jpg

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Comentarios

  • fairladyfairlady Banned ✭✭✭
    2

    [font=verdana, arial, helvetica]LA MISION
    de Miguel WandenBergh (Diario 16)


    El misionero llegó al Japón allá por los años cincuenta, **** de infinito valor y rebosante de fervientes y devotos deseos de evangelizar a los paganos habitantes del lejano país del Sol Naciente, cuyo desconocimiento del dios del misionero les hacía llevar una vida corrupta e inmoral para sus ojos de casto creyente.

    Algunos años después de su llegada, recibió las felicitaciones de sus superiores, quienes elogiaban su labor sobresaliente, rematada con la erección de una iglesia y un hospital, levantado, naturalmente, merced a la generosa ayuda económica de los nuevos fieles y, sobre todo, de la señora Y., cuya ardiente fe le hacía pasar largas horas en casa del misionero, suponemos que leyendo la sagrada biblia.

    Aquel valiente misionero comenzó, poco a poco, a tomarle cariño a las gentes del nuevo país por conquistar, en particular, a las niñas, dulces e inocentes como muñecas. ¡Había tanto que enseñarles! Nadie sabe cómo, cuándo, ni por qué, aquel misionero valeroso y devoto, casto como un santo, seguidor de los pasos del santo Ignacio... perdió la fe.

    Treinta años después de su llegada al Japón, nos lo presentaron como el señor G., hombre de negocios rico y profesor influyente. Nadie podría haber relacionado jamás a aquel joven misionero, que llegó dispuesto a ganar nuevas almas para el reino del Señor, con ese viejo verde, repugnante y grosero, que pellizcaba lascivamente a la dulce infiel que se sentaba a su lado en un restaurante de lujo de la zona más cara de Tokio; ni con aquel vividor cuyas orgías eran ya famosas, cantadas como hazañas por aquel sátiro cochino y su corte de admiradores, siempre en busca de favores.

    Todos sabemos que ni dios sabe el número exacto de paganas que convirtió a su propia religión, ni qué escrituras le leerá a su novia millonaria de Tailandia. Mas, no todo han de ser ataques a las virtudes cristianas del santo varón: al menos, tuvo el detalle de renegar de su propia religión.

    ¡Que Buda tenga compasión de él y libre a los países paganos de individuos como el doctor![/font]

    japanext.jpg
  • fairladyfairlady Banned ✭✭✭
    3

    [font=verdana, arial, helvetica]JUGADORES DE ANDEN

    de Miguel WandenBergh

    Forman parte inseparable de toda estación, de todo andén de este país. Entre las muchedumbres de las grandes estaciones metropolitanas de la gran urbe tokiota, los descubrimos, casi sin querer, junto a cualquier poste, junto a las vallas de los extremos de los andenes, imperturbables, ajenos a la gente. En los andenes de las estaciones de las afueras, de los pueblos, o en provincias, también se apoderan inmediatamente de nuestra atención, de nuestra curiosidad, irremediablemente. Son presencia ubicua, silenciosa y peculiar, a la que no tardamos en acostumbrarnos, tras pasar por las primeras fases de desconcierto, de indagación y dudas con que tratamos de encontrar una explicación a semejante proliferación de lo que creemos ser el mayor colectivo de locos o maniacos del mundo. Esos que, absortos en su mundo particular, insensibles al paso de la gente, inmunes a las miradas de asombro de los extranjeros, parecen dedicarse con toda su alma a la práctica de alguna actividad misteriosa. Con el tiempo, encontramos entretenido averiguar de qué actividad se trata en concreto, hasta que vamos reconociendo, agrupando y clasificando. De este modo, tenemos al grupo más numeroso, no siendo raro encontrar más de uno al mismo tiempo, en el mismo andén. Comienzan por mover los pies poco a poco, lateralmente, doblando las rodillas, acercando los pies hasta que quedan con una separación justa, medida y ensayada, al tiempo que extienden ambos brazos por delante del tronco, con los codos juntos y las manos en ademán de sostener algo entre ellas. Rítmicamente, mueven pies y hombros, al compás, y dejan la cabeza inclinada, cambiando la vista de algún punto entre las piernas a otro más alejado, inconcreto. Quedan entonces inmóviles, unos segundos, que llenan de expectación al espectador, y con un movimiento armonioso de todo el cuerpo, golpean el aire con un objeto imaginario, real, que se extiende entre sus manos. Terminado el «golpe», quedan vueltos hacia el lado por el cual debe haber volado la pelota, con las manos aún juntas, encaramadas a un hombro, una pierna estirada y la otra doblada por la rodilla, descansando sobre la puntera del zapato. Estos son los jugadores de golf. La gran mayoría.

    Según vamos reconociendo la actividad que practican, los locos se nos empiezan a antojar más cuerdos, y comenzamos a dudar de nuestros primeros juicios burlones, atribuyéndoles virtudes propias de los perfeccionistas más persistentes. Bajo la nueva perspectiva, los aspavientos frenéticos que hacen algunos con las manos abiertas, sirviéndose de los golpes de las muñecas para abanicar el aire, comienzan a cobrar significado al imaginarnos que sostienen una **** de pin-pon. Y esos otros que se quedan mirando hacia un lado, con las dos manos juntas, cerradas alrededor de algún objeto invisible, para proyectarlo después con fuerza en semicírculo, acompañando la trayectoria con el giro de la cadera, dejan de ser chiflados para presentársenos como consumados perfeccionistas de la técnica del béisbol. Y luego dicen que los japoneses no tienen imaginación...


    Cierto día, esperando a un tren en Yotsuya, después de terminar un entrenamiento de karate, comencé a mover las manos en movimientos circulares, tratando de corregir una nueva técnica que acababa de aprender. Instantes después, volví a quedarme quieto, al sentir clavadas en mí una multitud de miradas de incomprensión, y empecé a reírme, al pensar que, sin duda, pensaban que debía estar loco.[/font]

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  • fairladyfairlady Banned ✭✭✭
    [font=verdana, arial, helvetica]Shibuya

    Así rezan los carteles de los andenes esa estación, situada estratégicamente en ese valle al que hace alusión el nombre. Como a todas las demás, no le faltan los elementos ubicuos de toda estación de metro del Japón: Grandes comercios. Bancos. Tiendas. Cafeterías. «Pachinkoya». Mucho ruido. Muchas luces. Mucha gente. Y trenes, claro. Muchos trenes naranjas, blancos, plateados o verdes, con prisa por llegar al segundo a la siguiente estación. La gente también tiene prisa por llegar a ninguna parte. Otros, los menos, no tienen prisa alguna, como si hubieran perdido el reloj.

    Diariamente, junto a la estación, miles de tokiotas emulan a Hachikó, sin terminar jamás por parecerse a él. Mas, ¿quién es ese Hachikó? Es parte de la leyenda auténtica, de la vieja historia de la ciudad. De cuando no había edificios altos y circulares, forrados de aluminio, ni tanta prisa, ni tanta gente. Y es la historia de quien no conocía la prisa. Es la historia de un perro fiel. De Hachikó.

    Como buen perro, Hachikó, tenía amo, profesor de cierto colegio no lejos de allí. Se cuenta que iba a diario a la estación para esperar el regreso de aquél, al terminar las clases, año tras año. Sucedió que, un día, el amo murió repentinamente, lejos de la estación de Shibuya. Y Hachikó se quedó esperando. Llegaron las lluvias y Hachikó seguía esperando, lleno de canina tristeza por lo incomprensible. Cayó la nieve, y allí seguía aún el pobre Hachikó, gimiendo su dolor, su frío y su soledad perruna, incapaz de comprender la ausencia del mejor amigo.

    Su fidelidad movió a los ciudadanos a levantarle una estatua junto a la estación de la inhumana metrópolis, y se ha convertido en el punto de espera, inconfundible, de millones de personas.

    Mientras siento un estremecimiento imperceptible al pensar que, algo más arriba, siguiento la cuesta Dógen, Mishima había situado la vivienda de ciertos personajes suyos, desde el mirador del cilindro de aluminio 109 (Tokyu) del Shibuya de hoy, al lado de la estrecha Supein-dóri (vía de España), contemplo a los seres diminutos, impersonales, que se agrupan en las aceras, prestas a cruzar. Los pasos de cebra parecen dibujar un tablero ridículo de ajedrez, y se me antojan, en mi estupidez, legiones de peones multicolores. A una señal del semáforo, al son de la tonadilla para los ciegos, se lanzan unos contra otros, fundiéndose en mil colores, hasta que el tablero vuelve a quedar vacío con igual orden, disciplina y puntualidad con que pasan los trenes verdes de la línea Yamanote por el puente que queda al frente, mirando hacia la vía Aoyama.

    Junto al estanque, Hachikó parece cobrar vida, rodeado de gentes puntuales de todas las edades, y su fidelidad de piedra, inmortal, digna, me hace sonreír tontamente, antes de entrar con prisa en la estación.

    Miguel WandenBergh[/font]


    El auténtico Hachikô (un Akita-ken) esperando a su amo.

    hachiko1.jpg

    El monumento en la estación de Shibuya.

    hachiko1.jpg
  • AgamenonAgamenon Forero Master ✭✭✭✭
    Muy interesante si señor, pero antes de seguir.... el post donde ponia "adios" que ha pasado con el??.
    En la creciente oscuridad... vuelvo a vosotros
    wwauu23gd.jpg dontoverfeedthedovesxy2.gif
    Twingo,Davises... volved!Se os echa de menos!Fundacion "El Retonno".
    Algo no funciona en el mundo. No sabes lo que es, pero ahí está, como una astilla clavada en tu mente (...). Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad: Que eres un esclavo igual que los demás. Morpheo. Matrix.image
  • TwingoTwingo Forero Master ✭✭✭✭
    Agamenon escribió :
    Muy interesante si señor, pero antes de seguir.... el post donde ponia "adios" que ha pasado con el??.
    Que se queria despedir con tanto cariño de Rusboud y de mi...tanto que el moderador lo ha borrado por ser de mal gusto
    flying_cat.jpg
    Donde aterrice...hara daño!!
  • AgamenonAgamenon Forero Master ✭✭✭✭
    Twingo escribió :
    Que se queria despedir con tanto cariño de Rusboud y de mi...tanto que el moderador lo ha borrado por ser de mal gusto
    Ah vale es que no tenia ni idea, la ultima vez que interveni en ese post todo parecia nornal. Bueno pues nada espero que se os halla pasado el mosqueo y ahi quede olvidado. Saludos Twin!
    En la creciente oscuridad... vuelvo a vosotros
    wwauu23gd.jpg dontoverfeedthedovesxy2.gif
    Twingo,Davises... volved!Se os echa de menos!Fundacion "El Retonno".
    Algo no funciona en el mundo. No sabes lo que es, pero ahí está, como una astilla clavada en tu mente (...). Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad: Que eres un esclavo igual que los demás. Morpheo. Matrix.image
  • NeolancerNeolancer MegaForero ✭✭✭✭✭
    fairlady escribió :
    pachinko1.jpg
    Pues este hombre no parece muy japones, no.
    En el fondo, me divierto mucho contigo.

    Si quieres escuchar buena música para todos los gustos, entra Aquí.
  • Twingo escribió :
    Que se queria despedir con tanto cariño de Rusboud y de mi...tanto que el moderador lo ha borrado por ser de mal gusto
    Pero, ¿otra vez habéis estado liados o qué?
  • peptonipeptoni Forero Master
    Aaaaaaaaaaaaaaaaah.. Ya empiezo a pillar cacho!
  • 1000DUROS1000DUROS MegaForero ✭✭✭✭✭
    fairlady escribió :

    pachinko1.jpg
    QUE CABRONCETE!!! AQUI ESTABAL EL NEEEEEEEEEEEEEEN!! (buenafuente)


    DON'T TOUCH ANYTHING!
    You can't negotiate turns. You can't maintain speed.
    You can't parallel park. Hell, you can't drive, honey !!!

    Shit, I can't swim, I know I can't.
    So you know what I do? I stay my ass out the pool !!!

  • metroTMmetroTM MegaForero ✭✭✭✭✭
    QUe son esas makinas?
  • NeolancerNeolancer MegaForero ✭✭✭✭✭
    Pues creo que son como las tragaperras de aqui, a ver si Fairlady nos explica como funcionan
    En el fondo, me divierto mucho contigo.

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  • NeolancerNeolancer MegaForero ✭✭✭✭✭
    1000DUROS escribió :
    QUE CABRONCETE!!! AQUI ESTABAL EL NEEEEEEEEEEEEEEN!! (buenafuente)
    La verdad es que se parecen jajajajajaja
    En el fondo, me divierto mucho contigo.

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  • fairladyfairlady Banned ✭✭✭
    Pachinko

    ****, léanse el artículo con eses título y se enterarán...

    Son tragaperras, o mejor dicho, tragabolas que hay que comprar. Pachinko significa tiragomas o tirachinas (sin chistes fáciles, plis) y consiste en meter las bolitas por puertas que tienen premios...

    Una vez nos pusimos a jugar en un salón cerca de casa y debí acertar con una máquina buena, empecé a sacar bolas a cajas hasta que vino el encargado hecho un basilisco y se empeñó en echarme... cosa que no puede hacer por ley, pero insistía en que era la hora de cerrar el muy ****. Luego cambias lo que ganas por mercancías.
  • NeolancerNeolancer MegaForero ✭✭✭✭✭
    fairlady escribió :
    ****, léanse el artículo con eses título y se enterarán...

    Son tragaperras, o mejor dicho, tragabolas que hay que comprar. Pachinko significa tiragomas o tirachinas (sin chistes fáciles, plis) y consiste en meter las bolitas por puertas que tienen premios...

    Una vez nos pusimos a jugar en un salón cerca de casa y debí acertar con una máquina buena, empecé a sacar bolas a cajas hasta que vino el encargado hecho un basilisco y se empeñó en echarme... cosa que no puede hacer por ley, pero insistía en que era la hora de cerrar el muy ****. Luego cambias lo que ganas por mercancías.
    Tambien es verdad, lo deberiamos de haber leido.
    Eso pasa en todos sitios, cuando empiezas a ganar demasiado intenta echarte...
    Mercancias? que tipo de objetos/mercancias??
    En el fondo, me divierto mucho contigo.

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  • NeolancerNeolancer MegaForero ✭✭✭✭✭
    Neolancer escribió :
    Tambien es verdad, lo deberiamos de haber leido.
    Eso pasa en todos sitios, cuando empiezas a ganar demasiado intenta echarte...
    Mercancias? que tipo de objetos/mercancias??
    Perona, tambien lo dice el articulo, lo siento
    En el fondo, me divierto mucho contigo.

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  • NeolancerNeolancer MegaForero ✭✭✭✭✭
    Tu eres Miguel WandenBergh?



    El niño que juró en vano

    ENRIC CASTELLÓ - 16/08/2004 - 12.48 horas
    Empecé a leer a Oé alentado por el comentario que su traductor en español y lector de esta columna, Miguel Wandenbergh, me hizo a principios de este verano. Para Wandenbergh la crítica y los lectores muestran poco interés por la literatura japonesa. Además, se mostraba escéptico con el trato que algunas editoriales hacen de estas obras. Estuve de acuerdo; además, ni yo mismo había leído nada de Kenzaburo Oé, quien ganó el premio Nobel de literatura hace diez años.
    En el fondo, me divierto mucho contigo.

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  • fairladyfairlady Banned ✭✭✭
    El mismo que viste y calza
    Neolancer escribió :
    Tu eres Miguel WandenBergh?



    El niño que juró en vano

    ENRIC CASTELLÓ - 16/08/2004 - 12.48 horas
    Empecé a leer a Oé alentado por el comentario que su traductor en español y lector de esta columna, Miguel Wandenbergh, me hizo a principios de este verano. Para Wandenbergh la crítica y los lectores muestran poco interés por la literatura japonesa. Además, se mostraba escéptico con el trato que algunas editoriales hacen de estas obras. Estuve de acuerdo; además, ni yo mismo había leído nada de Kenzaburo Oé, quien ganó el premio Nobel de literatura hace diez años.
    Me produce gran alegría comprobar que te gusta la lectura y la literatura. Ahora te animo a leer las traducciones que hice del Nobel Kenzaburô Ôe, es la mejor manera de conocer algo del Japón, contado por un japonés genial, crítico con su pueblo y excelente escritor.
  • NeolancerNeolancer MegaForero ✭✭✭✭✭
    fairlady escribió :
    Me produce gran alegría comprobar que te gusta la lectura y la literatura. Ahora te animo a leer las traducciones que hice del Nobel Kenzaburô Ôe, es la mejor manera de conocer algo del Japón, contado por un japonés genial, crítico con su pueblo y excelente escritor.
    Ok, jejejej buscare algun libro , esta todo por internet
    En el fondo, me divierto mucho contigo.

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  • fairladyfairlady Banned ✭✭✭
    Algunas cosas

    Solamente me han publicado tres novelas de Kenzaburo Oe en la editorial Anagrama de Barcelona:

    Arrancad las semillas, fusilad a los niños (crítica = http://www.geocities.com/pimientanegra2000/dessau_arrancad_semillas.htm),

    El grito silencioso

    Cartas a los años de nostalgia

    Hay otra cortas que no son tan interesantes, excesivamente obsesivo con su hijo retrasado mental Hikari, pero descubrirás en esas tres novelas a un autor extraordinario..

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