¡Hola a [email protected]!

[email protected] al nuevo foro de coches.net. ¡Esperamos que os guste! :)

Si tenéis algún problema o sugerencia podéis comentarlo en este post

El orden de las cosas

CochinoCochino Forero Senior ✭✭✭
Llevo ya un tiempo que siento cierta curiosidad por… ¿cómo lo diría?, por los hombres. No por los hombres en un sentido físico, sexual, sino por gustarles. Me explico: últimamente me sorprendo fantaseando con que ese taxista que me mira de reojo por el retrovisor está, en realidad, imaginándome desnudo; o que ese policía que se inclina sobre la ventanilla con ademán distante mientras me pide la documentación del coche, aprovecha para calibrar visualmente (y puntuar del uno al diez) el tamaño de mi paquete. Lo último fue hace un par de meses, cuando estando tumbado y con los ojos cerrados en la sauna de un hotel, me dio por pensar que alguno de los presentes, desconocidos todos, se deleitaba la vista con mi desnudez. Tuve que incorporarme para ocultar una más que incipiente… indiscreción.

Tengo ya una edad y tengo pareja hace unos cuantos años. Sé que debería demostrar la suficiente madurez como para mantener esta desviación en la parcela de las fantasías eróticas sin posibilidad de realización. Pero llevo una temporada un poco “revuelta”, y la relación no pasa por su mejor momento. Discusiones, trabajo, familia, etc. ¿Qué te voy a contar?

El tema es que el otro día tuve que ir a la capital por trabajo, y decidí quedarme el fin de semana. El sábado por la noche salí a cenar y a tomar algo, una cervecita aquí, un güisquino allí… Me pareció que en cada bar había, al menos, uno o dos tipos mirándome con deseo, con sucia lascivia. Así que me fui calentando (en el sentido más literal) hasta que llegó un momento en que decidí irme a una de esas saunas gays donde los hombres… pues eso, hacen el gay.

Cogí un taxi y, envalentonado por el anonimato de la gran ciudad, le pedí directamente que me llevase a la mejor sauna gay.

No sé si sería la mejor, pero seguro que vivió tiempos más glamurosos. El ambiente nada más entrar rezumaba un tufo mezcla entre lejía y moho, entreverado con ese olor típico a gel de los vestuarios de los gimnasios y lo que los hombres no circuncidados llaman coloquialmente “olor a ****”. Excitado y nervioso me dirigí al vestuario bajo la atenta mirada de un grupo de viejos arrugados y peludos ataviados, afortunadamente, con lo que parecía una toalla de manos. Llevo toda la vida haciendo deporte; para mí, cambiarme en un vestuario se ha convertido en un acto mecánico, incluso alguna vez que me he cambiado en la playa, lo he hecho sin reparar en quién puede estar mirando o no, pero en aquel vestuario reconozco que me sentí muy incómodo. Tíos (que no gente) que entraban con la excusa de coger algo de la taquilla y me pegaban un repaso visual, otros que directamente se posicionaban buscando la mejor perspectiva…

Bueno, voy al grano, que me está quedando largo.

Una vez desnudo me metí en el baño turco; una sala grande alicatada hasta el techo y en penumbra, sin más luz que la que conseguía colarse a través del cristal serigrafiado de la puerta desde los tenues apliques del pasillo. La estancia era irregular y al fondo a la izquierda había un rincón que quedaba en la más completa oscuridad, incluso después de llevar un rato dentro y de que los ojos se hubiesen acostumbrado a la escasez de luz. Allí me fui.

Estaba solo. Me quedé de pie, tenso a pesar de la borrachera, preguntándome qué consecuencias podría tener en mi vida haber dado ese paso, estar allí. Y en ese momento entró un tipo. Sólo pude adivinar su silueta a contraluz, no debía llegar al metro setenta y tenía cuerpo de viejo: caja torácica ancha y brazos holgados, caderas anchas y piernas delgadas. Se paró frente a mí; supongo que me vio porque alargó la mano hasta tocarme el pecho un momento y luego se situó a mi lado.

Me puso la mano en el culo y yo se la aparté.

Me acarició la espalda y yo hice un movimiento de hombro para apartarlo. Pero no se iba.

Ni yo.

Se puso delante y sin dilación alguna me agarró los ****.

Mi reacción fue instantánea, automática, inconsciente. No tengo claro por qué motivo reaccioné así, nadie me obligó a ir allí, ni a entrar al baño turco, ni a quedarme cuando me tocó la primera vez, cuando la sensación de cercanía de una piel áspera, peluda y arrugada se unió al fétido vapor provocándome un mohín de repugnancia y desagrado. Debí haberme ido entonces. Pero no lo hice. Me quedé allí, de pie, y él lo interpretó como que me estaba haciendo el estrecho. E insistió. Y el hecho de que insistiera unido a cómo lo hizo supongo que fue la razón de que yo reaccionara dándole un fuerte empujón.

Le oí caer (creo que incluso lo vi). Pero no le oí levantarse, ni quejarse siquiera. A partir de ahí todo sucedió muy rápido.

Me acerqué para ayudarle a incorporarse, le agarré de un brazo y le dije –vamos, levanta- pero no se inmutó. Le puse los dedos en la muñeca buscando el pulso, y por un momento me pareció que lo tenía y respiré tranquilo, hasta que comprendí que aquel pulso era el mío, que aquel frenético vaivén de sangre era el de mi cuerpo; eran mis sienes las que palpitaban y el latido atropellado de mi corazón el que retumbaba en los azulejos húmedos y malolientes de aquella sórdida habitación.

Le puse la mano en el pecho, primero, y la oreja, después, en un último y desesperado intento por reconocer la vida en aquel cuerpo inerte. Nada. Comprendí que lo había matado, y comprendí también que nadie lo había visto, que estábamos solos. Lo cogí y no sin esfuerzo lo senté en el poyo alicatado que recorría toda la sala; lo puse en el lado más oscuro y difícil de ver.

Y escapé. Tratando de disimular lo máximo posible, salí del turco. Decidí darme una ducha antes de vestirme y me fui. Dios, jamás un soplo de aire de ciudad me supo tan fresco y reconfortante. Aspiré profundamente ese aire y lo expulsé con vehemencia, tratando de eliminar de mis pulmones cualquier resto de aquella atmósfera pestilente y genital.

Estuve caminando por las calles, aliviado porque nadie me había visto **** a aquel hombre, divagando. Cuando lo encontrasen podrían relacionarme con él, quizás alguien me vio entrar al baño turco y después le vio entrar a él, pero yo siempre podría decir que me había quedado junto a la puerta y no habíamos tenido ningún contacto. Además, ¡qué ****!, vivo a quinientos kilómetros de Madrid y mi aspecto es más que normal. ¡Qué me busquen!

No sé, quizá debí dejarlo tirado en el suelo y que pareciese un accidente, que había resbalado él solo. ¡****, qué ****!

Estoy muy agobiado, pero ¿sabes qué es lo que más me agobia? Que lo estoy disfrutando. No, no, en serio, no siento su muerte, no era más que un viejo **** y ****, y el mundo no va a echar de menos a alguien como él. No estoy diciendo que mereciese morir, pero hay que reconocer que el tipo era bastante repulsivo. Siempre me había preguntado cómo sería eso de parar una vida, de quitarle a alguien el aliento, de ****.

Al llegar a casa, la jefa me preguntó qué tal el fin de semana, como respuesta le eché el mejor polvo de su vida.

Desviaciones las justas. ¿No?

Me encanta el orden de las cosas.

Comentarios

  • geri_gsxgeri_gsx MegaForero
    entenderia sus dudas con el genero trans, que alli si te despistas te piensas que te estas tirando a un pivon hasta que le ves la liana, pero con hombres peludos en una sauna gayer... no **** no, menudo fail.
  • UralektUralekt MegaForero ✭✭✭
    ¿Es tuyo? Es buenísimo image
  • whalipeonwhalipeon Forero Master ✭✭✭
    Haré como que no he leido nada.
    Un saludo
    [SIGPIC][/SIGPIC]
  • UralektUralekt MegaForero ✭✭✭
    whalipeon escribió : »
    Haré como que no he leido nada.
    Un saludo

    ¿Por?


    10 caracteres
  • KinuiKinui MegaForero ✭✭✭✭
    Cochino escribió : »
    ...


    Jopé... ahora me entero de quién eres.


    Me tenéis frito con los submarinos... image
    "Recuerda siempre que eres único, como todos los demás"

    82os2yw119c4.jpg
  • UralektUralekt MegaForero ✭✭✭
    Kinui escribió : »
    Jopé... ahora me entero de quién eres.


    Me tenéis frito con los submarinos... image

    Yo no me entero de nada tampoco ni sé quién es quién.

    El texto en sí me parece muy bueno.
  • CochinoCochino Forero Senior ✭✭✭
    Uralekt escribió : »
    Yo no me entero de nada tampoco ni sé quién es quién.

    El texto en sí me parece muy bueno.

    ¿Quién soy? Pues soy Cochino, como ya he dicho muchas veces, demasiadas.

    Él no va a decir quién asegura que soy, no es su estilo, no es el estilo del foro en general. Esto es su vida y así la disfrutan.

    Aunque no lo parezca a mí me alegró la creación del nuevo foro. Suponía que todas estas tonterías se irían allí porque esto es enfermizo. No es ni medianamente normal.

    En fin. Gracias por el comentario del texto.
  • KinuiKinui MegaForero ✭✭✭✭
    Cochino escribió : »
    ¿Quién soy? Pues soy Cochino, como ya he dicho muchas veces, demasiadas.

    Él no va a decir quién asegura que soy, no es su estilo, no es el estilo del foro en general. Esto es su vida y así la disfrutan.

    Aunque no lo parezca a mí me alegró la creación del nuevo foro. Suponía que todas estas tonterías se irían allí porque esto es enfermizo. No es ni medianamente normal.

    En fin. Gracias por el comentario del texto.


    ¿Va por mí?
    "Recuerda siempre que eres único, como todos los demás"

    82os2yw119c4.jpg
  • pretrepretre Forero Master ✭✭✭✭✭
    Buen texto,en la línea del anterior que pusiste.
    Me permito un consejo,si la temática fuese mas "convencional" seguro que tendría mayor número de lectores.


    P.D. Yo tampoco sé quien eres.
    ¡La garde meurt mais ne se rend pas!
  • UralektUralekt MegaForero ✭✭✭
    En mi opinión la temática no penaliza o no debería penalizar al número de lectores. Es un relato muy bien escrito con muchas cosas interesantes que sacar que van más allá del supuesto hilo conductor del mismo.

    Esto no trata sobre la homosexualidad ni, más generalmente, sobre el ****, o al menos no es el único tema que trata. Es un relato que, como el título indica, trata sobre el cuestionamiento de las cosas y más profundamente, sobre uno mismo. Ese cuestionamiento puede estar motivado por una duda o curiosidad sexual (con el prefijo que más les guste a ustedes) o por cualquier otra razón, pero es eso lo que pone en tela de juicio la supuesta seguridad que nos da el orden establecido, "el orden de las cosas".

    La vida no son cosas correctas y cosas incorrectas, el bien y el mal grandilocuentes y absolutos, la línea recta de una identidad -por qué no sexual- inamovible. La vida es un ejercicio de introspección que nos abruma, por eso nos gustan las costumbres, por eso nos sentamos en los mismos sitios en los mismos lugares si es posible y cruzamos la acera por el mismo sitio que hicimos aquella primera vez, para hacer nuestro universo reconocible y seguro. Aquí se relata ese momento en el que uno se empieza a cuestionar si eso que hemos ido construyendo es enjuiciable, o cuanto menos explorable, y cómo finalmente el temor al cambio provoca reacciones incluso más importantes y transgesoras que lo que en principio las provocan, para finalmente volver a nuestro caminito, seguro, inane, que dominamos perfectamente.
  • whalipeonwhalipeon Forero Master ✭✭✭
    Uralekt escribió : »
    En mi opinión la temática no penaliza o no debería penalizar al número de lectores. Es un relato muy bien escrito con muchas cosas interesantes que sacar que van más allá del supuesto hilo conductor del mismo.

    Esto no trata sobre la homosexualidad ni, más generalmente, sobre el ****, o al menos no es el único tema que trata. Es un relato que, como el título indica, trata sobre el cuestionamiento de las cosas y más profundamente, sobre uno mismo. Ese cuestionamiento puede estar motivado por una duda o curiosidad sexual (con el prefijo que más les guste a ustedes) o por cualquier otra razón, pero es eso lo que pone en tela de juicio la supuesta seguridad que nos da el orden establecido, "el orden de las cosas".

    La vida no son cosas correctas y cosas incorrectas, el bien y el mal grandilocuentes y absolutos, la línea recta de una identidad -por qué no sexual- inamovible. La vida es un ejercicio de introspección que nos abruma, por eso nos gustan las costumbres, por eso nos sentamos en los mismos sitios en los mismos lugares si es posible y cruzamos la acera por el mismo sitio que hicimos aquella primera vez, para hacer nuestro universo reconocible y seguro. Aquí se relata ese momento en el que uno se empieza a cuestionar si eso que hemos ido construyendo es enjuiciable, o cuanto menos explorable, y cómo finalmente el temor al cambio provoca reacciones incluso más importantes y transgesoras que lo que en principio las provocan, para finalmente volver a nuestro caminito, seguro, inane, que dominamos perfectamente.
    En pocas palabras, un hilo de maricones, jejejejejeimage
    [SIGPIC][/SIGPIC]
  • UralektUralekt MegaForero ✭✭✭
    whalipeon escribió : »
    En pocas palabras, un hilo de maricones, jejejejejeimage

    Se ve que lo pillas todo a la primera, guachinnay image


    Pd.- Una palabrita de Huerva image

    Pd2.- Ahora que lo pienso hubiera pegado más julandrón image
  • A_la sombraA_la sombra Forero Master
    Uralekt escribió : »
    En mi opinión la temática no penaliza o no debería penalizar al número de lectores. Es un relato muy bien escrito con muchas cosas interesantes que sacar que van más allá del supuesto hilo conductor del mismo.

    Esto no trata sobre la homosexualidad ni, más generalmente, sobre el ****, o al menos no es el único tema que trata. Es un relato que, como el título indica, trata sobre el cuestionamiento de las cosas y más profundamente, sobre uno mismo. Ese cuestionamiento puede estar motivado por una duda o curiosidad sexual (con el prefijo que más les guste a ustedes) o por cualquier otra razón, pero es eso lo que pone en tela de juicio la supuesta seguridad que nos da el orden establecido, "el orden de las cosas".

    La vida no son cosas correctas y cosas incorrectas, el bien y el mal grandilocuentes y absolutos, la línea recta de una identidad -por qué no sexual- inamovible. La vida es un ejercicio de introspección que nos abruma, por eso nos gustan las costumbres, por eso nos sentamos en los mismos sitios en los mismos lugares si es posible y cruzamos la acera por el mismo sitio que hicimos aquella primera vez, para hacer nuestro universo reconocible y seguro. Aquí se relata ese momento en el que uno se empieza a cuestionar si eso que hemos ido construyendo es enjuiciable, o cuanto menos explorable, y cómo finalmente el temor al cambio provoca reacciones incluso más importantes y transgesoras que lo que en principio las provocan, para finalmente volver a nuestro caminito, seguro, inane, que dominamos perfectamente.

    Tu comentario es tan bueno como el relato en si. Que bien explicado. Chapo por ti, y por Cochino.
    SI LA MITAD DE LOS ESPAÑOLES SUPIERAN LA MITAD DE LO QUE DICEN SABER, ESPAÑA SERIA 1º POTENCIA MUNDIAL.

    No me gustan los listillos ni los sabelotodo.
    [SIGPIC][/SIGPIC] Devorando kilometros.

    "Aquellos que no recuerdan su pasado
    están condenados a repetir sus errores ". G. Santayana.
  • CochinoCochino Forero Senior ✭✭✭
    Uralekt escribió : »
    En mi opinión la temática no penaliza o no debería penalizar al número de lectores. Es un relato muy bien escrito con muchas cosas interesantes que sacar que van más allá del supuesto hilo conductor del mismo.

    Esto no trata sobre la homosexualidad ni, más generalmente, sobre el ****, o al menos no es el único tema que trata. Es un relato que, como el título indica, trata sobre el cuestionamiento de las cosas y más profundamente, sobre uno mismo. Ese cuestionamiento puede estar motivado por una duda o curiosidad sexual (con el prefijo que más les guste a ustedes) o por cualquier otra razón, pero es eso lo que pone en tela de juicio la supuesta seguridad que nos da el orden establecido, "el orden de las cosas".

    La vida no son cosas correctas y cosas incorrectas, el bien y el mal grandilocuentes y absolutos, la línea recta de una identidad -por qué no sexual- inamovible. La vida es un ejercicio de introspección que nos abruma, por eso nos gustan las costumbres, por eso nos sentamos en los mismos sitios en los mismos lugares si es posible y cruzamos la acera por el mismo sitio que hicimos aquella primera vez, para hacer nuestro universo reconocible y seguro. Aquí se relata ese momento en el que uno se empieza a cuestionar si eso que hemos ido construyendo es enjuiciable, o cuanto menos explorable, y cómo finalmente el temor al cambio provoca reacciones incluso más importantes y transgesoras que lo que en principio las provocan, para finalmente volver a nuestro caminito, seguro, inane, que dominamos perfectamente.

    Me quito el sombrero.

    Jamás había visto una lectura tan precisa y una redacción tan concisa. ¿No serás filólogo? Me has abrumado, en serio. Llevo años colgando este tipo de textos en internet, en diferentes foros, y nunca había conseguido despertar más que burlas o silencio.

    Gracias.

    Y de paso te animo a que escribas tú algo, seguro que muchos lo disfrutaríamos.
  • whalipeonwhalipeon Forero Master ✭✭✭
    Cochino escribió : »
    Me quito el sombrero.

    Jamás había visto una lectura tan precisa y una redacción tan concisa. ¿No serás filólogo? Me has abrumado, en serio. Llevo años colgando este tipo de textos en internet, en diferentes foros, y nunca había conseguido despertar más que burlas o silencio.

    Gracias.

    Y de paso te animo a que escribas tú algo, seguro que muchos lo disfrutaríamos.
    En Huerva tenemos mucha sensibilidad para la literatura (por eso del Premio Nobel) y tal, bueno, unos mas que otros, jejejejeje-
    Un saludo
    [SIGPIC][/SIGPIC]
  • UralektUralekt MegaForero ✭✭✭
    Cochino escribió : »
    Me quito el sombrero.

    Jamás había visto una lectura tan precisa y una redacción tan concisa. ¿No serás filólogo? Me has abrumado, en serio. Llevo años colgando este tipo de textos en internet, en diferentes foros, y nunca había conseguido despertar más que burlas o silencio.

    Gracias.

    Y de paso te animo a que escribas tú algo, seguro que muchos lo disfrutaríamos.

    Gracias a ti, realmente me ha gustado mucho el relato. Y sí, soy filólogo y también escribo, o escribía. ¡Tú no lo dejes! image

Deja un comentario

NegritaCursivaTacharOrdered listLista sin ordenar
Emoticonos
Imagen
Alinear a la izquierdaCentrarAlinear a la derechaEnciende/apaga vista HTMLActivar/desactivar la página enteraEncender/apagar las luces
Sube imagen o archivo