Ha sido rápido y frío. Sin sentimiento. El señor de uniforme me detuvo con gesto adusto y firme y obediente me eché a un lado. Guarecidos de miradas indiscretas bajo un puente de autovía, pidió que le mostrase mis credenciales viriles, las sostuvo en su mano, las valoró y juzgándolas apropiadas sacó de su pantalón una bolsita que abrí cuidadosamente, retiré el material plástico de su interior y enfundé el imponente aparato del apuesto agente, que me ordenó que me lo introdujese en la boca. Abandonado al placer asentí y rodeando el instrumento con mis carnosos labios le obsequié con mis jadeantes resoplidos.
Una vez satisfecha totalmente su urgencia, me agradeció esquivamente mi colaboración, y me dejó continuar.
22 años 7 meses y 3 días después de mi graduación como conductor, AL FIN he realizado mi primer control de alcoholemia.
Regístrate para no volver a ver esta publicidad.


Citar















