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Ver la versión completa : Me he quedado de piedra... Decentes e indecentes...



Girasol
22/08/2006, 00:51
Tal vez hayáis hablado ya del caso del alpinista que falleció hace poco en el Everest. Si es así, disculpadme, pero es que estos días "estoy que no estoy".

Leyendo me he encontrado este artículo:

REPORTAJE
El éxite indecente http://www.elpais.es/images/mrecortesi.gif (javascript:AddClip('20060820elpepspor_12.Tes'))

El caso del alpinista David Sharp, que murió en el Everest sin recibir ayuda de ninguno de los 40 escaladores que pasaron junto a él, es una noticia que encierra una potente metáfora sobre qué se está dispuesto a hacer para alcanzar cualquier cima, política, económica o social.

ÁLEX ROVIRA
EL PAIS SEMANAL - 20-08-2006

Hace unas semanas apareció, en la sección de deportes de diversos medios de comunicación, una noticia que, como mínimo, generaba estupor: el neozelandés Mark Inglis, el primer alpinista con las dos piernas amputadas que llegaba a la cima del Everest, declaraba que una cuarentena de escaladores habían pasado sin prestar ningún tipo de auxilio al escalador británico de 34 años David Sharp, que agonizaba a 300 metros de la cima y que finalmente murió.

Opiniones encontradas. Tuve que leer la noticia varias veces y en diversos medios para creer que aquello era cierto. Cuarenta personas habían pasado al lado de un joven alpinista moribundo y siguieron andando para llegar a la cumbre. Cuando se difundió la noticia, diferentes foros de Internet dedicados al alpinismo y al deporte en general se llenaron de opiniones y comentarios de expertos. Iban desde la indignación –como el escalador vasco Juanito Oiarzabal, quien declaraba: “Muchos de ellos no pueden ser considerados escaladores”– hasta la justificación, con argumentos sobre por qué era imposible ayudar a David Sharp: se encontraba en la que se conoce como la zona de la muerte del Everest, situada por encima de los 8.000 metros, lo que hace –decían ellos– imposible el traslado del enfermo a una zona inferior.

Una voz potente. El debate ético estaba servido: todos parecían tener argumentos contundentes que justificaban la posibilidad o imposibilidad de salvar la vida a Sharp. Pero hubo una opinión que hizo callar muchas bocas. La expresaba sir Edmund Hillary, el alpinista neozelandés que coronó el Everest junto al sherpa Tenzing Norgay en 1953. Hillary dijo: “Creo que, en conjunto, la actitud con la que se escala hoy el Everest es un horror. A la gente sólo le interesa llegar a la cima y no le importa lo más mínimo que alguien pueda estar en apuros. Durante mi expedición, de ninguna manera hubiéramos dejado morir a un hombre bajo una roca. Simplemente no hubiera sucedido. Si tienes a alguien que te necesita mucho y tú tienes fuerzas, entonces tu obligación es hacer todo lo posible para bajar a ese hombre, y el hecho de llegar a la cumbre se convierte en secundario”.

El caso es que no fueron ni uno, ni dos, ni tres, ni diez. Fueron cuarenta los individuos que miraron de refilón, vieron el dolor y no se acercaron. Pasaron a escasos metros de un hombre agonizante y siguieron su camino: increíble, indignante, vomitivo.

Segunda parte. Al día siguiente, los medios recogieron una nueva información que aportaba un matiz significativo. Dawa Sherpa, guía de altura de otra expedición, se detuvo, dio oxígeno a David Sharp e intentó ayudarle a moverse repetidamente durante casi una hora. Al parecer, Dawa prestó su ayuda en unas condiciones extremas con un frío de 38 grados bajo cero. Sus esfuerzos fueron vanos, ya que David, inconsciente y sin fuerzas, no consiguió mantenerse en pie ni tan sólo con la ayuda de los hombres que iban con Dawa. Era demasiado tarde. El sherpa, frustrado e impotente, tuvo que dejarlo no sin desconsuelo y lágrimas de rabia en los ojos. Al parecer, ni tan sólo con dos expertos escaladores era posible acometer el descenso con garantías para los tres hombres. Finalmente, en el dramático relato aparecía una dimensión humana: la compasión que nace en el peor de los entornos, el intento de ayuda reiterado, la fuerza puesta al servicio no de la propia vanidad, sino de la ayuda al otro, y luego la frustración, la resignación y el llanto. Era la segunda parte de la noticia la que hacía más soportable la náusea provocada por la lectura de los artículos del día anterior. Hubo por lo menos un hombre entre cuarenta que actuó como tal: que se acercó y lo intentó hasta que, rendido, abandonó.

Esta triste noticia que llega del Everest viene acompañada de una potente metáfora de lo que sucede con la especie humana hoy. Considerada antaño una montaña sagrada, el Everest es actualmente un cementerio que aloja 200 cadáveres y un vertedero de los residuos generados por centenares de personas que han ascendido a su cumbre. Nada es lo que era, ni en el lugar más alto de la Tierra. Además, parece ser que no es la primera vez que algo tan atroz sucede cerca de la cima de un pico mayor a 8.000 metros. Pero hasta que Mark Inglis habló, el secreto estaba bien guardado.

Argumentos. ¿Dónde está la ética, la alteridad, el sentido común, la compasión? ¿Dónde está, en definitiva, la calidad humana? Parece que para una parte muy importante de los que intentan llegar a la cumbre, sea de la naturaleza que sea, nada les importa excepto el propio éxito.

Al leer el artículo pensé que si para alcanzar las cimas geográficas se viven historias tan repugnantes cargadas de egoísmo, cómo no va a ser así en las cimas del poder político, empresarial o en cualquier otro. Sólo siendo profundamente cínicos y ególatras podemos encontrar argumentos razonables que justifiquen dejar de lado el mínimo gesto de bondad porque ésta a veces va en contra de la eficacia, la eficiencia o el propio éxito. Así, es fácil hallar lógicas evidencias que defiendan la esterilidad de la compasión, la ternura y la caridad. En efecto, para el psicópata o el narciso existen siempre motivos que, desde la avidez y vanidad sin límites, permiten pasar de largo de los problemas ajenos y volver a casa sin ningún remordimiento.

Un atisbo de esperanza. Todo parece valer para salir en la foto de la cumbre y aparentar ser alguien importante. El minuto de gloria personal no puede verse frustrado por el vecino aguafiestas al que le da por morirse cerca del que quiere ser campeón. Lo que cuenta, para esos que pasan de largo y buscan desesperadamente su propio éxito, es la imagen con la sonrisa en los labios, no importa si aparecen despeinados por el viento, porque se sienten orgullosos de sí mismos por ser tan guapos y estupendos. Es un triste futuro el que le espera a la especie si seguimos así. No sólo en lo que respecta al alpinismo, claro. Hay muchas fotos de personajes lamentables que aparecen despeinados y que han montado ciscos impresionantes para la humanidad con ristras de cadáveres incluidas que no salen en la foto porque importan mucho menos que un gol en un partido de Primera División.

Aunque, tras la lectura de esta historia, nos queda la esperanza de uno entre cuarenta; de un ser humano decente entre cuarenta indecentes. En el caso que nos ocupa, se trató de un sherpa entre cuarenta occidentales. Por lo menos consuela pensar que hay un 4% de personas que se detienen y hacen todo lo que pueden para que el otro sufra menos o pueda vivir. No perdamos la esperanza.

La raza de los decentes

Leyendo el caso de David Sharp recordé aquel fragmento del extraordinario libro ‘El hombre en busca de sentido’, del doctor Victor Frankl, en el que este médico austriaco relata sus terribles experiencias y a la vez sus profundos aprendizajes sobre las más hondas dimensiones humanas en el campo de concentración de Auschwitz. El autor dice: “De todo lo expuesto debemos sacar la consecuencia de que hay dos razas de hombres en el mundo y nada más que dos: la ‘raza’ de los hombres decentes y la raza de los indecentes. Ambas se encuentran en todas partes y en todas las capas sociales. Ningún grupo se compone de hombres decentes o de hombres indecentes, así sin más ni más. En este sentido, ningún grupo es de ‘pura raza’, y, por ello, a veces se podía encontrar, incluso entre los guardias del campo de concentración, a alguna persona decente”.

Álex Rovira es profesor de Esade, conferenciante y escritor.

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¡Qué fuerte! :10:

J. Malone
22/08/2006, 00:58
Impresionante....

Martinez
22/08/2006, 10:08
¡RECLUTAS! ¿Nadie ha oído hablar de una persona que se estaba ahogando mientras otro grababa con su cámara de vídeo sin prestar ayuda? Y qué más daba si su cinta iba a ser la ganadora de vídeos de primera y su cuenta corriente engordaría con unos CUANTOS DUROS. El muerto al HOYO y el vivo al BOLLO.

¡VALE QUIEN SIRVE!

el_cura
22/08/2006, 10:09
Y el reportero que se espero a que un buitre se comiera a una negrilla?


Increible

Ochoimedio
22/08/2006, 10:15
Y el que se para a ayudar es un sherpa.
Parece que mientras más avanzada sea una sociedad más podrida está.

bucle1963
22/08/2006, 10:18
Y el reportero que se espero a que un buitre se comiera a una negrilla?


Increible

Este hombre creo recordar que se suicidó, no???


SAludos!

el_cura
22/08/2006, 10:26
Este hombre creo recordar que se suicidó, no???


SAludos!

Me acabas de alegrar la mañana ..... ahora que lo dices algo recuerdo

Harri
22/08/2006, 10:26
.....Álex Rovira es profesor de Esade, conferenciante y escritor.


Escribe un artículo todas las semanas en El País Semanal, y suele ser muy interesante. También escribe junto con Fernando Trías de Bes, también confereciante y profesor.

Muy recomendables.

bucle1963
22/08/2006, 10:33
Me acabas de alegrar la mañana ..... ahora que lo dices algo recuerdo

Pues creo recordar que recibió un Pulizer , y al cabo de los años le venció el remordimiento de conciencia de lo que había hecho...


SAludos!

Rakham el rojo
22/08/2006, 13:03
Cinco estrellas. No quiero que esta ignominia caiga en las profundidades del post. La humanidad da asco en terminos generales.

Sinforoso Ambrosio
22/08/2006, 15:22
Es una pena!. A veces me pregunto si la raza humana merece existir o no.

Normalmente llego a la conclusión de que si que merece existir, aunque sea porque se da la oportunidad a que los hombres verdaderos puedan desarrollar el bien, la cultura y el progreso.

Lamentablemente, el 95% de la humanidad, sobra.

NiLOKO
22/08/2006, 15:44
Mmm, no sé que pensar... el artículo me parece muy maniqueo y tendencioso. Desde luego ninguno de nosotros estaba allí para ver cuales eran los hechos y la circunstancias, pero yo he conocido a montañeros y son gente de puta madre que, faltaría más, echan una mano a cualquiera que esté en apuros.

No sé si ese espíritu se desvirtúa cuando se habla de un reto cuasi-profesional como es la escalada al Everest, pero no sé qué pensar. A lo mejor, el alpinista que estaba agonizando era de los "indecentes" y por eso nadie le ayudó.

Y no hace falta irse a la cumbre del Everest para echar una mano a alguien. Es una oportunidad que se nos presenta casi a diario.

gerardo13
22/08/2006, 20:05
Tal como están las cosas, lo que más me sorprende de la noticia es lo concurrido que está el Everest.
Saludos.

Diego Garcia
22/08/2006, 20:43
Mmm, no sé que pensar... el artículo me parece muy maniqueo y tendencioso. Desde luego ninguno de nosotros estaba allí para ver cuales eran los hechos y la circunstancias, pero yo he conocido a montañeros y son gente de puta madre que, faltaría más, echan una mano a cualquiera que esté en apuros.

No sé si ese espíritu se desvirtúa cuando se habla de un reto cuasi-profesional como es la escalada al Everest, pero no sé qué pensar. A lo mejor, el alpinista que estaba agonizando era de los "indecentes" y por eso nadie le ayudó.

Y no hace falta irse a la cumbre del Everest para echar una mano a alguien. Es una oportunidad que se nos presenta casi a diario.

Quiero pensar como tú, que la gente no pasaba justo a su lado, sino que alomejor su presencia pasaba desapercibida................sino............en fin..

Saludos.

P.D. no he leido entero en artículo.

pasabaporakí
22/08/2006, 21:00
Y el reportero que se espero a que un buitre se comiera a una negrilla?


Increible

Me ha costao, pero lo he encontrado: os paso un enlace donde se habló de aquella foto:

http://debates.coches.net/showthread.php?t=46836&highlight=Africa

Sobre el artículo.... no tengo palabras.... muchos días siento verdadera vergüenza de nuestra especie... somos los únicos que nos cargamos los unos a los otros por temas que no sean de supervivencia o para ver quién se "trinca" a la hembra??

errecerre
02/11/2006, 07:17
Tal vez hayáis hablado ya del caso del alpinista que falleció hace poco en el Everest. Si es así, disculpadme, pero es que estos días "estoy que no estoy".

Leyendo me he encontrado este artículo:

REPORTAJE
El éxite indecente http://www.elpais.es/images/mrecortesi.gif (http://javascript<b></b>:AddClip('20060820elpepspor_12.Tes'))

El caso del alpinista David Sharp, que murió en el Everest sin recibir ayuda de ninguno de los 40 escaladores que pasaron junto a él, es una noticia que encierra una potente metáfora sobre qué se está dispuesto a hacer para alcanzar cualquier cima, política, económica o social.

ÁLEX ROVIRA
EL PAIS SEMANAL - 20-08-2006

Hace unas semanas apareció, en la sección de deportes de diversos medios de comunicación, una noticia que, como mínimo, generaba estupor: el neozelandés Mark Inglis, el primer alpinista con las dos piernas amputadas que llegaba a la cima del Everest, declaraba que una cuarentena de escaladores habían pasado sin prestar ningún tipo de auxilio al escalador británico de 34 años David Sharp, que agonizaba a 300 metros de la cima y que finalmente murió.

Opiniones encontradas. Tuve que leer la noticia varias veces y en diversos medios para creer que aquello era cierto. Cuarenta personas habían pasado al lado de un joven alpinista moribundo y siguieron andando para llegar a la cumbre. Cuando se difundió la noticia, diferentes foros de Internet dedicados al alpinismo y al deporte en general se llenaron de opiniones y comentarios de expertos. Iban desde la indignación –como el escalador vasco Juanito Oiarzabal, quien declaraba: “Muchos de ellos no pueden ser considerados escaladores”– hasta la justificación, con argumentos sobre por qué era imposible ayudar a David Sharp: se encontraba en la que se conoce como la zona de la muerte del Everest, situada por encima de los 8.000 metros, lo que hace –decían ellos– imposible el traslado del enfermo a una zona inferior.

Una voz potente. El debate ético estaba servido: todos parecían tener argumentos contundentes que justificaban la posibilidad o imposibilidad de salvar la vida a Sharp. Pero hubo una opinión que hizo callar muchas bocas. La expresaba sir Edmund Hillary, el alpinista neozelandés que coronó el Everest junto al sherpa Tenzing Norgay en 1953. Hillary dijo: “Creo que, en conjunto, la actitud con la que se escala hoy el Everest es un horror. A la gente sólo le interesa llegar a la cima y no le importa lo más mínimo que alguien pueda estar en apuros. Durante mi expedición, de ninguna manera hubiéramos dejado morir a un hombre bajo una roca. Simplemente no hubiera sucedido. Si tienes a alguien que te necesita mucho y tú tienes fuerzas, entonces tu obligación es hacer todo lo posible para bajar a ese hombre, y el hecho de llegar a la cumbre se convierte en secundario”.

El caso es que no fueron ni uno, ni dos, ni tres, ni diez. Fueron cuarenta los individuos que miraron de refilón, vieron el dolor y no se acercaron. Pasaron a escasos metros de un hombre agonizante y siguieron su camino: increíble, indignante, vomitivo.

Segunda parte. Al día siguiente, los medios recogieron una nueva información que aportaba un matiz significativo. Dawa Sherpa, guía de altura de otra expedición, se detuvo, dio oxígeno a David Sharp e intentó ayudarle a moverse repetidamente durante casi una hora. Al parecer, Dawa prestó su ayuda en unas condiciones extremas con un frío de 38 grados bajo cero. Sus esfuerzos fueron vanos, ya que David, inconsciente y sin fuerzas, no consiguió mantenerse en pie ni tan sólo con la ayuda de los hombres que iban con Dawa. Era demasiado tarde. El sherpa, frustrado e impotente, tuvo que dejarlo no sin desconsuelo y lágrimas de rabia en los ojos. Al parecer, ni tan sólo con dos expertos escaladores era posible acometer el descenso con garantías para los tres hombres. Finalmente, en el dramático relato aparecía una dimensión humana: la compasión que nace en el peor de los entornos, el intento de ayuda reiterado, la fuerza puesta al servicio no de la propia vanidad, sino de la ayuda al otro, y luego la frustración, la resignación y el llanto. Era la segunda parte de la noticia la que hacía más soportable la náusea provocada por la lectura de los artículos del día anterior. Hubo por lo menos un hombre entre cuarenta que actuó como tal: que se acercó y lo intentó hasta que, rendido, abandonó.

Esta triste noticia que llega del Everest viene acompañada de una potente metáfora de lo que sucede con la especie humana hoy. Considerada antaño una montaña sagrada, el Everest es actualmente un cementerio que aloja 200 cadáveres y un vertedero de los residuos generados por centenares de personas que han ascendido a su cumbre. Nada es lo que era, ni en el lugar más alto de la Tierra. Además, parece ser que no es la primera vez que algo tan atroz sucede cerca de la cima de un pico mayor a 8.000 metros. Pero hasta que Mark Inglis habló, el secreto estaba bien guardado.

Argumentos. ¿Dónde está la ética, la alteridad, el sentido común, la compasión? ¿Dónde está, en definitiva, la calidad humana? Parece que para una parte muy importante de los que intentan llegar a la cumbre, sea de la naturaleza que sea, nada les importa excepto el propio éxito.

Al leer el artículo pensé que si para alcanzar las cimas geográficas se viven historias tan repugnantes cargadas de egoísmo, cómo no va a ser así en las cimas del poder político, empresarial o en cualquier otro. Sólo siendo profundamente cínicos y ególatras podemos encontrar argumentos razonables que justifiquen dejar de lado el mínimo gesto de bondad porque ésta a veces va en contra de la eficacia, la eficiencia o el propio éxito. Así, es fácil hallar lógicas evidencias que defiendan la esterilidad de la compasión, la ternura y la caridad. En efecto, para el psicópata o el narciso existen siempre motivos que, desde la avidez y vanidad sin límites, permiten pasar de largo de los problemas ajenos y volver a casa sin ningún remordimiento.

Un atisbo de esperanza. Todo parece valer para salir en la foto de la cumbre y aparentar ser alguien importante. El minuto de gloria personal no puede verse frustrado por el vecino aguafiestas al que le da por morirse cerca del que quiere ser campeón. Lo que cuenta, para esos que pasan de largo y buscan desesperadamente su propio éxito, es la imagen con la sonrisa en los labios, no importa si aparecen despeinados por el viento, porque se sienten orgullosos de sí mismos por ser tan guapos y estupendos. Es un triste futuro el que le espera a la especie si seguimos así. No sólo en lo que respecta al alpinismo, claro. Hay muchas fotos de personajes lamentables que aparecen despeinados y que han montado ciscos impresionantes para la humanidad con ristras de cadáveres incluidas que no salen en la foto porque importan mucho menos que un gol en un partido de Primera División.

Aunque, tras la lectura de esta historia, nos queda la esperanza de uno entre cuarenta; de un ser humano decente entre cuarenta indecentes. En el caso que nos ocupa, se trató de un sherpa entre cuarenta occidentales. Por lo menos consuela pensar que hay un 4% de personas que se detienen y hacen todo lo que pueden para que el otro sufra menos o pueda vivir. No perdamos la esperanza.

La raza de los decentes

Leyendo el caso de David Sharp recordé aquel fragmento del extraordinario libro ‘El hombre en busca de sentido’, del doctor Victor Frankl, en el que este médico austriaco relata sus terribles experiencias y a la vez sus profundos aprendizajes sobre las más hondas dimensiones humanas en el campo de concentración de Auschwitz. El autor dice: “De todo lo expuesto debemos sacar la consecuencia de que hay dos razas de hombres en el mundo y nada más que dos: la ‘raza’ de los hombres decentes y la raza de los indecentes. Ambas se encuentran en todas partes y en todas las capas sociales. Ningún grupo se compone de hombres decentes o de hombres indecentes, así sin más ni más. En este sentido, ningún grupo es de ‘pura raza’, y, por ello, a veces se podía encontrar, incluso entre los guardias del campo de concentración, a alguna persona decente”.

Álex Rovira es profesor de Esade, conferenciante y escritor.

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¡Qué fuerte! :10:

Simplemente impresionante, compáralo con en este otro y dime cual es más cruel...


HECHOS Y CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA FOTOGRAFÍA V
El compromiso en el documento fotográfico. La foto que recorrió el mundo
Por Hernán Pesis
Toda imagen fotográfica constituye un elemento icónico de la realidad que nos rodea, en mucho mayor medida que una pintura.
Desde los inicios de la fotografía (presentada a la Academia de Ciencias en 1839)
se discutió, por ejemplo, el papel artístico de una fotografía. ¿Cómo podía llegar a ser arte una imagen tomada desde una máquina en forma tan objetiva?
Por esos años la imagen fotográfica era considerada solamente un espejo de la realidad, y es por eso que a lo largo de la historia de la fotografía existieron imágenes que despertaron toda serie de fuertes reacciones y sentimientos.
Recordemos las niñas de Lewis Carroll, los desnudos fetichistas de Mapplethorpe, la visión bizarra de Jan Saudek o los cadáveres, enanos y gente deforme de Joel Peter Witkin. Podemos disfrutar de dichas imágenes, o nos pueden causar rechazo u otro sentimiento, pero seguramente no pueden pasarnos desapercibidas.
Munch pintó una vez una niña desnuda, pero era una pintura, era arte. Lewis Carroll, en cambio, fue tildado de pedófilo. Creo que esto es un ejemplo de la reacción que nos puede despertar una imagen fotográfica, aún, conociendo hoy día las múltiples formas de manipulación digital a las que son sujetas. La relación icónica con la realidad está siempre presente.
El documental comprometido con la realidad documentada y no un simple registro de la realidad tiene sus orígenes en Thompson y Hine, pero se cristaliza alrededor de algunos de los fotógrafos de la FSA (Farm Security Admnistration) como Walker
Evans, Arthur Rothstein, Ben Shahn y Dorotea Lange, quienes habían sido contratados por el gobierno de Roosevelt para documentar las pésimas condiciones de subsistencia del campesinado estadounidense luego de la Gran Depresión, y de esa forma poder pedir fondos para subsidios. La idea era de un compromiso total con el documento, compromiso que se siente reflejado en sus imágenes.
Existe aún hoy cierto debate acerca de si el fotógrafo documentalista debe involucrarse o mantenerse al margen de los acontecimientos que suceden frente a su lente.
Siempre me interesó, en mis clases de historia de la fotografía, abrir este debate, y es por eso que me gustaría presentarles esta pequeña historia para que, de esta forma, ustedes puedan por si mismos, partiendo de este ejemplo, extraer sus propias sus conclusiones.

En 1994, el genial fotógrafo documentalista sudanés Kevin Carter ganó el premio Pulitzer de fotoperiodismo con una fotografía tomada en la región de Ayod (una pequeña aldea en Sudan), que recorrió el mundo entero.
En la imagen puede verse la figura esquelética de una pequeña niña, totalmente desnutrida, recostándose sobre la tierra, agotada por el hambre, y a punto de morir, mientras que en un segundo plano, la figura negra expectante de un buitre se encuentra acechando y esperando el momento preciso de la muerte de la niña.
Al recibir el premio, Carter declaró que aborrecía esa fotografía:
“Es la foto más importante de mi carrera pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla. La odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la
niña”.
Cuatro meses después, abrumado por la culpa y conducido por una fuerte dependencia a las drogas, Kevin Carter se quitó la vida.

Para ver la foto pinchar en este link(abstenerse aquell@s que tengan la sensibilidad a flor de piel)

http://www.leedor.com/imagenes/notas/fotog/1303/carter1.jpg

errecerre
02/11/2006, 07:22
Me ha costao, pero lo he encontrado: os paso un enlace donde se habló de aquella foto:

http://debates.coches.net/showthread.php?t=46836&highlight=Africa

Sobre el artículo.... no tengo palabras.... muchos días siento verdadera vergüenza de nuestra especie... somos los únicos que nos cargamos los unos a los otros por temas que no sean de supervivencia o para ver quién se "trinca" a la hembra??


como siempre contesto sin leerme todo el post pasa lo que pasa
ya veo que el Pater y nuestra querida Nekane han apuntado sobre el tema antes que yo...

GuillermoV
02/11/2006, 07:37
Escribe un artículo todas las semanas en El País Semanal, y suele ser muy interesante. También escribe junto con Fernando Trías de Bes, también confereciante y profesor.

Muy recomendables.

Su libro "la buena suerte" ampliamente recomendable, se lee en una tarde y te cambia la percepción de muchas cosas de la vida, que son evidentes, pero que te hace falta alguien que te las haga ver.

http://www.labuenasuerte.com/

206-GTi
02/11/2006, 09:35
Buenas

A partir de cierta altura la falta de oxigeno y el esfuerzo hacen que hasta hacer una foto sea realmente costoso. Ninguna expedicion comercial te garantiza nada a partir de 7000 m, mucho menos por encima de la zona de la muerte (8000). Lo mas peligroso del himalayismo es que en esas condiciones tu cabeza no piensa con claridad, y puedes cometer verdaderas locuras.

Los grandes alpinistas siempre se opusieron al alpinismo comercial, que por 60000 eurines como mucho te llevan de la mano a la cima del everest, aunque no tengas ni puta idea de escalar. Esto conlleva sus riesgos y al final esa cumbre se ha convertido en un basurero + todos los cadaveres que te encuentras en el camino, y que por supuesto no se pueden bajar, porque casi uno no tiene fuerzas como para bajarse a si mismo, como para bajar a un moribundo o muerto, qunque sea entre varios....

Saludos

imf13
08/11/2006, 10:40
para que veais que no todo el mundo es igual...
los hermanos POU son de la elite de la escalada... se juegan mucho en cada pared...


Heroico rescate en la pared del Fitz Roy http://www.elpais.es/images/mrecortesi.gif (javascript:AddClip('20060314elpepidep_9.Tes'))

Los hermanos Iker y Eneko Pou salvan la vida a tres franceses caídos en el célebre pico argentino, ante la indiferencia de otros alpinistas de renombre

ÓSCAR GOGORZA - Bilbao
EL PAÍS - Deportes - 14-03-2006
http://www.elpais.es/images/u_imprimir.gif (http://www.elpais.es/articulo/deportes/Heroico/rescate/pared/Fitz/Roy/elppordep/20060314elpepidep_9/Tes/?print=1) http://www.elpais.es/images/u_enviar.gif (http://www.elpais.es/envios/enviar_noticia/index.html?xref=20060314elpepidep_9&type=Tes&anchor=elppordep&d_date=20060314) http://www.elpais.es/images/u_recomendar.gif (http://www.elpais.es/recomendar.html?xref=20060314elpepidep_9.Tes&anchor=elppordep) http://www.elpais.es/images/u_corregir.gif (http://www.elpais.es/pop_corregir.html?title=Heroico%20rescate%20en%20la%20pared%20del%20Fitz%20Roy) http://www.elpais.es/images/u_estadisticas.gif (http://www.elpais.es/estadistica.html?xref=20060314elpepidep_9.Tes) http://www.elpais.es/images/u_pdf.gif (http://www.elpais.es/archivo/pdf/20060314elpepi_75.pdf) http://www.elpais.es/images/u_texto.gif (http://www.elpais.es/solotexto/articulo.html?xref=20060314elpepidep_9&type=Tes&k=Heroico_rescate_pared_Fitz_Roy) <!-- http://debates.coches.net/images/u_ingles.gif (http://debates.coches.net/traductor/resultado2.html?url=http://www.elpais.es/articulo/elppordep/20060314elpepidep_9/Tes/Heroico%20rescate%20en%20la%20pared%20del%20Fitz%20Roy&direction=65568) --> <map name="txtmasmenos"><area shape="rect" coords="2,4,21,20" href="javascript:MasTxt();" title="Aumentar tamaño del texto"><area shape="rect" coords="2,20,21,33" href="javascript:IgualTxt();" title="Volver al tamaño original"><area shape="rect" coords="2,33,21,49" href="javascript:MenosTxt();" title="Reducir tamaño del texto"> </map> http://www.elpais.es/images/u_masmenos.gif
http://www.elpais.es/recorte/20060314elpepidep_5/SCO200/Ies/Eneko_primer_termino_hermano_Iker_pie_Fitz_Roy.jpg
Eneko, en primer término, y su hermano Iker, al pie del Fitz Roy.
http://www.elpais.es/images/ampliar.gif (http://www.elpais.es/fotogalerias/deldia.html?ed=diario&d_date=20060314&xref=20060314elpepidep_5)ampliar (http://www.elpais.es/fotogalerias/deldia.html?d_date=20060314&xref=20060314elpepidep_5)


El Libro de Piadas del Parque Nacional Los Glaciares, diario público de alpinistas en la Patagonia argentina, muestra desde hace días esta curiosa nota, firmada por tres guías del Pirineo francés: "Pensamos solicitar al Vaticano que canonice a los hermanos Pou. Hemos encontrado en El Chaltén el verdadero significado de la palabra humanidad...".
Las líneas, escritas a mano con tinta negra, resumen un rescate en una de las montañas más complicadas del planeta. Ocurrió el 20 de febrero pasado. Los hermanos vascos Iker y Eneko Pou habían lanzado en un mes varios intentos para alcanzar la cima del Fitz Roy por la vía Franco-argentina. Se habían estrellado cuatro veces seguidas contra el viento, el frío extremo y la nieve patagónica, y esperaban en la noche de su quinto ataque que el tiempo mejorase para escalar la ansiada aguja granítica, un lugar reservado a especialistas y marcado mucho más por su infame climatología que por las dificultades técnicas. Unas figuras aparecieron entonces, replegándose por las cuerdas a la carrera. Se trataba de tres guías de alta montaña del Pirineo francés, tres tipos de excelente reputación, forma física y recursos que enseguida reconocieron a los hermanos alaveses, cuya fama y presencia en los medios es más extensa en el extranjero que en su casa. Juntos intercambiaron opiniones, evocaron las maravillas del Circo de Gavarniey, luego se separaron: los Pou mirando hacia arriba; los franceses rapelando hacia el pie de la vía. Poco después, a las dos de la madrugada y bajo una intensa nevada, Iker y Eneko huían en la misma dirección, ahuyentados de nuevo por unas condiciones pésimas.
Los gritos de "socorro", pronunciados en castellano pero con inconfundible acento francés, empezaron a llegarles de forma amortiguada primero, y con urgencia evidente a medida que rapelaban por la vía. Pronto dieron con uno de los franceses, anclado a una pendiente de hielo, sin compañeros a la vista ni cuerdas para abandonar la pared. Al fondo, ochenta metros por debajo, se adivinaba la blancura del glaciar. La noche ocultaba el resto: el francés, presa de una gran excitación acertó a explicarles que la reunión (varios clavos colocados en la roca y unidos por cordinos) de la que estaban sujetos había saltado bajo su peso, que sus dos compañeros habían caído y que él había podido en un segundo milagroso desatarse para no caer también. "Están muertos", pensaron al mismo tiempo Iker y Eneko, al oír el relato. Desde ese punto rapelaron los tres para encontrar los cuerpos de los dos guías tirados sobre la nieve: uno inerte, el otro aturdido, pero ambos vivos. "Nos parecía imposible: 80 metros dando tumbos, 30 de ellos volados, y no parecían tener nada de extrema gravedad, aunque temíamos que padeciesen lesiones internas", confía Eneko. Con notables esfuerzos, lograron trasladar al que más tiempo había pasado inconsciente hasta una tienda de campaña, donde le acostaron bajo la vigilancia del guía que había esquivado la caída. Después, iniciaron el descenso con la otra víctima, solicitando ayuda por radio al Grupo de Socorro de El Chaltén, una unidad de voluntarios que no cobra por sus servicios.
Cargando durante horas con el peso del guía francés, los hermanos Pou alcanzaron el Paso Superior, lugar que hace las veces de campo base donde varios alpinistas dormían. Despertaron a casi todos los allí presentes, explicando lo sucedido, rogando ayuda. "Temíamos que las heridas internas acabasen con la vida del francés que habíamos dejado en la tienda", explica Iker.
Para su sorpresa, nadie salía del saco y hubo quien llegó a recriminarles airadamente su petición de ayuda. Sólo dos ingleses salieron a la fría noche para colaborar en el rescate. Entre los que escogieron mirar hacia otra parte al calor del saco había alpinistas de renombre, de los que alimentan las portadas de las revistas especializadas. "Entendemos el alpinismo como una herencia de padre a hijos, y en esa herencia siempre ha ido implícito el deber de ayudar al herido en montaña, por razones obvias y porque un día nosotros mismos podemos necesitar esa ayuda. Por eso no podíamos creer que la mayoría nos negase el auxilio que pedíamos", confía Eneko.
Pocas horas después, el Grupo de Socorro de El Chaltén remataba el rescate. En menos de veinte horas desde que padecieron el accidente, los tres guías volaban en helicóptero camino de un hospital. La mañana siguiente amaneció radiante: el mejor día para escalar de las últimas 30 jornadas. Destrozados por el cansancio, los Pou descansaban.
Una noche más tarde, Iker y Eneko se cruzaron con varias cordadas que regresaban tras lograr la cima del Fitz Roy aprovechando, quizá, el mejor día de la temporada. Entre estos rostros sonrientes de satisfacción pudieron reconocer a varios de los que les negaron su ayuda.
Al día siguiente, el sexto intento de cima de los Pou acabó como el resto: con mucho frío, nieve y sin cumbre. A cambio, tuvieron la felicitación del Gobierno de Argentina, y, a su regreso a Vitoria, la llamada emocionada de uno de los guías, que sigue empeñado en negociar un par de canonizaciones con el Vaticano.



http://www.elpais.es/articulo/elppordep/20060314elpepidep_9/Tes/deportes/Heroico/rescate/pared/Fitz/Roy

Arxon
08/11/2006, 10:44
esto lo contaba Sebas Alvaro, en al Filo de lo imposible, en el Largero.

joanet
08/11/2006, 13:07
Es cierto. Sé que eso ocurre por allí. No es un caso unico o aislado. Sorprende e indigna pero se ve que pasa en ocasiones. En esos sitios hay gente que solo piensa en su meta. Por no hablar del puteamiento absoluto a los ayudantes nativos, llegando al maltrato durisimo.

joanet
08/11/2006, 13:09
para que veais que no todo el mundo es igual...
los hermanos POU son de la elite de la escalada... se juegan mucho en cada pared...

Heroico rescate en la pared del Fitz Roy http://www.elpais.es/images/mrecortesi.gif (javascript:AddClip('20060314elpepidep_9.Tes'))

Los hermanos Iker y Eneko Pou salvan la vida a tres franceses caídos en el célebre pico argentino, ante la indiferencia de otros alpinistas de renombre
ÓSCAR GOGORZA - Bilbao
EL PAÍS - Deportes - 14-03-2006


No he leido nada de tu noticia pero en el titulo quedan claras dos cosas: que no todo el mundo es asi de cabron. Pero tambien que: "ante la indiferencia de otros alpinistas de renombre" con lo que queda claro que dejar tirada a la gente no es un hecho puntual.

MCBoss
08/11/2006, 13:23
Pues no se no estaba alli asi que no les juzgare pero si podian hacer algo por el y no lo hicieron :9:

imf13
08/11/2006, 13:47
No he leido nada de tu noticia pero en el titulo quedan claras dos cosas: que no todo el mundo es asi de cabron. Pero tambien que: "ante la indiferencia de otros alpinistas de renombre" con lo que queda claro que dejar tirada a la gente no es un hecho puntual.
es la profesionalización de la montaña... hay que darle la carnaza a tus patrocinadores....
en el futbol es ganar o perder en el Alpinismo de Altisimo nivel lo que se pierde es la vida ya que hacer cima no te garantiza "ganar"....
está claro que hay de todo...por eso he puesto la noticia...como ex-Alpinista amateur y de pacotilla (lo de "ex" es porque ahora estoy un poco parado....pero creo que nunca se desengancha uno del todo...)me niego a aceptar este pesimismo esteril...
:15:

peptoni
08/11/2006, 13:52
Es muy fácil y muy bonito hablar de las misérias, perdiciones e imperfecciones humanas en situaciones extremas y radicales.

Seguro que lo haríais mejor vosotros con vuestra labia.

imf13
08/11/2006, 13:53
Es muy fácil y muy bonito hablar de las misérias, perdiciones e imperfecciones humanas en situaciones extremas y radicales.

Seguro que lo haríais mejor vosotros con vuestra labia.
cuidadito que también hay dinero por medio... y es ahí donde se jode la cosa:15:

Carod R
09/11/2006, 16:49
..........................

imf13
10/11/2006, 07:05
.......................... :15:...es un up???