loblesa
23/01/2003, 12:33
Informe secreto: Los 'Casuals', la sección más radical de Boixos Nois, atemorizan al Camp Nou<p>
Campan a sus anchas y ni el club ni la policía hacen nada para detenerles
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23/01/03 03:00 h.El 20 de diciembre de 1997, el Barça realizó un minuto de silencio en memoria de Sergio Soto, uno de los cabecillas de Boixos Nois, fallecido una semana antes por sobredosis. Soto, de ideología neonazi, era el principal acusado del homicidio de 'Sonia', un travesti que fue asesinado en el Parc de la Ciutadella. Por primera vez en la historia, el Camp Nou guardó un minuto de silencio por la muerte de un seguidor. El club azulgrana cedió ante las amenazas y el chantaje de la facción más radical de los Boixos, los 'Casuals'.
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“Fuera nazis del Camp Nou”, se escuchó en la grada durante el minuto de silencio. El grito provenía de la otra punta del estadio, pero un grupo de Boixos cruzó impunemente el campo hasta llegar a la zona ocupada por Sang Culé, grupo de idelogía catalanista y contrario a la violencia. Ellos no habían abierto la boca, pero se llevaron la peor parte. Atemorizados por las amenazas de los 'Casuals', nunca más volvieron al Camp Nou como grupo y se limitaron a acudir al Palau Blaugrana.<p>
Esa noche fue la presentación en sociedad de los 'Casuals', un grupo formado por una quincena de radicales que ya llevaban varios años sembrando el pánico en las gradas del Camp Nou. Nacieron como facción de Boixos hace unos diez años. Hasta entonces todos vestían ropas militares e iban con la cabeza rapada, un aspecto demasiado identificable para la policía. Fue cuando tuvieron la ocurrencia de dejarse el pelo largo y vestir de forma normal, adoptando la palabra inglesa 'casual'. Vestidos como todo el mundo, pasaban más desapercibidos y despistaban con más facilidad a las fuerzas de seguridad y a la policía.<p>
Poco después el club trató de crear la Grada Jove, pero Jordi Vallverdú, el directivo responsable del proyecto, no se entregó, según todos los testimonios, en el objetivo de poner en marcha la Grada. De los 4.000 asientos previstos en un principio, el área de patrimonio lo dejó en mil, un aforo insuficiente para acoger a los socios de Almogàvers, Boixos Nois, Sang Culé y Unibarçataris. El proyecto no cuajó y los cuatro grupos se unieron dejando al margen al club. La idea, impulsada por Almogàvers, era la de una grada de animación, sin violencia y sin símbolos políticos.
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La convivencia fue siempre difícil por culpa del comportamiento violento de los Casuals. Cuando Boixos Nois se inscribió como penya oficial del club, los 'Casuals' no lo aceptaron de buen grado. Provocaron una escisión en el grupo y defendían que ellos eran los únicos Boixos auténticos. Ahí empezaron los problemas en la grada que reunía a todas las penyas jóvenes. Las agresiones de miembros de 'Casuals' a otros seguidores empezaron a ser habituales. Sang Culé decidió abandonar el Gol Nord y situarse en la tercera Graderia del Gol Sud. Meses después, Almogàvers y Unibarçataris también optaron por alejarse de los Boixos. La violencia y el miedo se habían impuesto.
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Poco después llegó la muerte de Sergio Soto y el famoso minuto de silencio ante el Atlético de Madrid. En esa época los 'Casuals' ya tenían atemorizado a todo el estadio y campaban a sus anchas por el Camp Nou. La directiva, los miembros de seguridad y la policía sabían perfectamente quiénes eran y dónde encontrarlos –se reúnen siempre en el Bar Virginia, junto al estadio–, pero nadie hizo nada para frenar la escalada de violencia. Y todo el que lo intentó fue agredido o amenazado, por lo que también optó por callar.
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Otra fecha clave es el 9 de enero de 1999. El Barça se enfrentó al Athletic bajo la lluvia y esa noche la cúpula histórica de los Boixos decidió expulsar a 'Casuals' del grupo. Éstos no aceptaron la decisión y decidieron armarla. Agredieron a otros Boixos, a aficionados, a un equipo de jugadores sudamericanos que estaba invitado por el club y a un miembro del cuerpo de seguridad del Barça. Con la violencia pretendieron demostrar su desacuerdo con la decisión de la cúpula histórica de Boixos Nois.
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A partir de entonces los 'Casuals' fueron tomando paulatinamente el mando de Boixos y desde hace un año son los 'capos' del grupo y del Gol Nord. Las agresiones y las amenazas se han sucedido sin que club ni policía se hayan propuesto firmemente evitarlo. Gaspart sabe quiénes son y los controla a través de Manuel Santos, que ya era el 'especialista' en tiempos de Núñez. Pero nunca ha actuado contra ellos. Existe una connivencia entre el poder y la facción más violenta de los Boixos. Es como un pacto no escrito, pero ambos se ayudan mutuamente.
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Sin embargo, la relación entre unos y otros se ha deteriorado después de los incidentes del Barça-Madrid. La decisión del club de colocar una 'jaula' que los aísle del resto de espectadores ha enfurecido a los 'Casuals', que tras el encuentro ante el Valencia destrozaron todo lo que encontraron a su paso en el Gol Nord como medida de protesta. Paneles, cristaleras, lavabos, extintores o el bar de los bocadillos. Todo fue arrasado por los hinchas más violentos, que después se dirigieron al palco a intentar agredir a los periodistas. Ven cerca el final de la 'era Gaspart' y en consecuencia el suyo. Los incidentes del sábado han dejado en evidencia al Barça y la sociedad exige que el club y policía tomen cartas en el asunto para acabar con un grupo que ha impuesto la ley del miedo en el Camp Nou.
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Solos en los viajes
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La violencia no se limita sólo al estadio azulgrana y en muchos estadios españoles ya conocen de qué son capaces los 'Casuals'. Su violencia desmesurada ha provocado que el resto de seguidores no acudan a los viajes tradicionales, como Anoeta, Zaragoza o Valencia. Esta temporada 13 'Casuals' se desplazaron a A Coruña para vengar una afrenta que sufrió un 'boix noi' el año pasado. Pasaron la noche en la ciudad herculina y se les acusa de destrozar un bar frecuentado por seguidores del Depor. De ello presumen en su página web reproduciendo artículos de diarios gallegos. En esa misma web hay amenazas de muerte a diversos periodistas, de alguno de los cuales aparece incluso la foto, o a los socios del Barça que han recogido firmas para que los echen
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En el Santiago Bernabéu tampoco se quedan atrás: <p>
<img src="http://www.elmundodeportivo.es/mundo-img/20030123a/_archivo55_photo_10_1_1_20030123_bandera2.tif.jpg"><p>
Después de que en la tarde del martes el Comité de Competición cometiera un fuerte agravio comparativo con las ridículas sanciones que impuso al Real Madrid, la Comisión Nacional Antiviolencia, reunida en la mañana de ayer, volvió a demostrar que la justicia deportiva no es igual para todos. Dicha comisión, encargada en teoría de velar por la seguridad del deporte español, se tapó los ojos ante los graves incidentes sucedidos en el pasado derbi madrileño. No entró en el tema de la pistola aparecida en el interior del estadio Santiago Bernabéu y pasó de puntillas por la exhibición de símbolos que incitan a la violencia.
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Ambas cosas están tipificadas en la 'Ley del Deporte' como infracciones muy graves y además de ser merecedoras de una multa que va entre los 60.000 y los 650.000 euros pueden ser castigadas también con el cierre del recinto deportivo donde se han producido hasta un máximo de dos años.
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El asunto de la pistola fue zanjado por la citada Comisión remitiéndose a asuntos privados de la Policía, toda vez que aseguran que el portador del arma se identificó convenientemente a la entrada del estadio.
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Más inverosímiles son las razones que da la Comisión para no sancionar al Real Madrid por la exhibición en su estadio de símbolos que incitan a la violencia. En este caso, Antiviolencia se limita a solicitar a la policía que realice las oportunas investigaciones para la identificación de los aficionados que enarbolaron una bandera con la cruz gamada. La Comisión exime al club blanco de culpa al considerar primero, que la citada bandera no llevaba mástil y segundo, que apenas fue mostrada durante 30 segundos. La incongruencia de tal decisión se encuentra en que la 'Ley del Deporte' no habla en ninguno de sus apartados de que la exhibición de simbología que incite a la violencia, racismo, xenofobia o terrorismo deba hacerse por medio de un mástil. Tampoco que se necesite un tiempo determinado para considerarla infracción muy grave de dicha ley.<p>
El agravio comparativo que la Comisión Nacional Antiviolencia comete con su resolución no está sólo en estos dos puntos (cabe recordar que la CNA pidió el cierre del Camp Nou durante un mes por el lanzamiento de objetos en el Barça-Madrid y ahí no había pistola de por medio) sino también en las multas que impuso ayer. Así, se propone multar al Barcelona con 6.000 euros por deficencias en las medidas de control de acceso al no impedir que aficionados introdujeran una bengala y la lanzaran durante el partido ante el Valencia. Por ese mismo motivo, al Real Madrid se le propone una multa de 3.001 euros.
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Otras disposiciones de la CNA con respecto a este encuentro son la propuesta de multa de 6.000 euros para un seguidor que agredió a otro y posteriormente se enfrentó a la policía durante la disputa del choque y las de 3.001 euros y prohibición de entrada a recintos deportivos durante cinco meses al aficionado que encendió una bengala y de la misma cuantía al portador de un spray paralizante
Campan a sus anchas y ni el club ni la policía hacen nada para detenerles
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23/01/03 03:00 h.El 20 de diciembre de 1997, el Barça realizó un minuto de silencio en memoria de Sergio Soto, uno de los cabecillas de Boixos Nois, fallecido una semana antes por sobredosis. Soto, de ideología neonazi, era el principal acusado del homicidio de 'Sonia', un travesti que fue asesinado en el Parc de la Ciutadella. Por primera vez en la historia, el Camp Nou guardó un minuto de silencio por la muerte de un seguidor. El club azulgrana cedió ante las amenazas y el chantaje de la facción más radical de los Boixos, los 'Casuals'.
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“Fuera nazis del Camp Nou”, se escuchó en la grada durante el minuto de silencio. El grito provenía de la otra punta del estadio, pero un grupo de Boixos cruzó impunemente el campo hasta llegar a la zona ocupada por Sang Culé, grupo de idelogía catalanista y contrario a la violencia. Ellos no habían abierto la boca, pero se llevaron la peor parte. Atemorizados por las amenazas de los 'Casuals', nunca más volvieron al Camp Nou como grupo y se limitaron a acudir al Palau Blaugrana.<p>
Esa noche fue la presentación en sociedad de los 'Casuals', un grupo formado por una quincena de radicales que ya llevaban varios años sembrando el pánico en las gradas del Camp Nou. Nacieron como facción de Boixos hace unos diez años. Hasta entonces todos vestían ropas militares e iban con la cabeza rapada, un aspecto demasiado identificable para la policía. Fue cuando tuvieron la ocurrencia de dejarse el pelo largo y vestir de forma normal, adoptando la palabra inglesa 'casual'. Vestidos como todo el mundo, pasaban más desapercibidos y despistaban con más facilidad a las fuerzas de seguridad y a la policía.<p>
Poco después el club trató de crear la Grada Jove, pero Jordi Vallverdú, el directivo responsable del proyecto, no se entregó, según todos los testimonios, en el objetivo de poner en marcha la Grada. De los 4.000 asientos previstos en un principio, el área de patrimonio lo dejó en mil, un aforo insuficiente para acoger a los socios de Almogàvers, Boixos Nois, Sang Culé y Unibarçataris. El proyecto no cuajó y los cuatro grupos se unieron dejando al margen al club. La idea, impulsada por Almogàvers, era la de una grada de animación, sin violencia y sin símbolos políticos.
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La convivencia fue siempre difícil por culpa del comportamiento violento de los Casuals. Cuando Boixos Nois se inscribió como penya oficial del club, los 'Casuals' no lo aceptaron de buen grado. Provocaron una escisión en el grupo y defendían que ellos eran los únicos Boixos auténticos. Ahí empezaron los problemas en la grada que reunía a todas las penyas jóvenes. Las agresiones de miembros de 'Casuals' a otros seguidores empezaron a ser habituales. Sang Culé decidió abandonar el Gol Nord y situarse en la tercera Graderia del Gol Sud. Meses después, Almogàvers y Unibarçataris también optaron por alejarse de los Boixos. La violencia y el miedo se habían impuesto.
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Poco después llegó la muerte de Sergio Soto y el famoso minuto de silencio ante el Atlético de Madrid. En esa época los 'Casuals' ya tenían atemorizado a todo el estadio y campaban a sus anchas por el Camp Nou. La directiva, los miembros de seguridad y la policía sabían perfectamente quiénes eran y dónde encontrarlos –se reúnen siempre en el Bar Virginia, junto al estadio–, pero nadie hizo nada para frenar la escalada de violencia. Y todo el que lo intentó fue agredido o amenazado, por lo que también optó por callar.
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Otra fecha clave es el 9 de enero de 1999. El Barça se enfrentó al Athletic bajo la lluvia y esa noche la cúpula histórica de los Boixos decidió expulsar a 'Casuals' del grupo. Éstos no aceptaron la decisión y decidieron armarla. Agredieron a otros Boixos, a aficionados, a un equipo de jugadores sudamericanos que estaba invitado por el club y a un miembro del cuerpo de seguridad del Barça. Con la violencia pretendieron demostrar su desacuerdo con la decisión de la cúpula histórica de Boixos Nois.
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A partir de entonces los 'Casuals' fueron tomando paulatinamente el mando de Boixos y desde hace un año son los 'capos' del grupo y del Gol Nord. Las agresiones y las amenazas se han sucedido sin que club ni policía se hayan propuesto firmemente evitarlo. Gaspart sabe quiénes son y los controla a través de Manuel Santos, que ya era el 'especialista' en tiempos de Núñez. Pero nunca ha actuado contra ellos. Existe una connivencia entre el poder y la facción más violenta de los Boixos. Es como un pacto no escrito, pero ambos se ayudan mutuamente.
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Sin embargo, la relación entre unos y otros se ha deteriorado después de los incidentes del Barça-Madrid. La decisión del club de colocar una 'jaula' que los aísle del resto de espectadores ha enfurecido a los 'Casuals', que tras el encuentro ante el Valencia destrozaron todo lo que encontraron a su paso en el Gol Nord como medida de protesta. Paneles, cristaleras, lavabos, extintores o el bar de los bocadillos. Todo fue arrasado por los hinchas más violentos, que después se dirigieron al palco a intentar agredir a los periodistas. Ven cerca el final de la 'era Gaspart' y en consecuencia el suyo. Los incidentes del sábado han dejado en evidencia al Barça y la sociedad exige que el club y policía tomen cartas en el asunto para acabar con un grupo que ha impuesto la ley del miedo en el Camp Nou.
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Solos en los viajes
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La violencia no se limita sólo al estadio azulgrana y en muchos estadios españoles ya conocen de qué son capaces los 'Casuals'. Su violencia desmesurada ha provocado que el resto de seguidores no acudan a los viajes tradicionales, como Anoeta, Zaragoza o Valencia. Esta temporada 13 'Casuals' se desplazaron a A Coruña para vengar una afrenta que sufrió un 'boix noi' el año pasado. Pasaron la noche en la ciudad herculina y se les acusa de destrozar un bar frecuentado por seguidores del Depor. De ello presumen en su página web reproduciendo artículos de diarios gallegos. En esa misma web hay amenazas de muerte a diversos periodistas, de alguno de los cuales aparece incluso la foto, o a los socios del Barça que han recogido firmas para que los echen
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En el Santiago Bernabéu tampoco se quedan atrás: <p>
<img src="http://www.elmundodeportivo.es/mundo-img/20030123a/_archivo55_photo_10_1_1_20030123_bandera2.tif.jpg"><p>
Después de que en la tarde del martes el Comité de Competición cometiera un fuerte agravio comparativo con las ridículas sanciones que impuso al Real Madrid, la Comisión Nacional Antiviolencia, reunida en la mañana de ayer, volvió a demostrar que la justicia deportiva no es igual para todos. Dicha comisión, encargada en teoría de velar por la seguridad del deporte español, se tapó los ojos ante los graves incidentes sucedidos en el pasado derbi madrileño. No entró en el tema de la pistola aparecida en el interior del estadio Santiago Bernabéu y pasó de puntillas por la exhibición de símbolos que incitan a la violencia.
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Ambas cosas están tipificadas en la 'Ley del Deporte' como infracciones muy graves y además de ser merecedoras de una multa que va entre los 60.000 y los 650.000 euros pueden ser castigadas también con el cierre del recinto deportivo donde se han producido hasta un máximo de dos años.
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El asunto de la pistola fue zanjado por la citada Comisión remitiéndose a asuntos privados de la Policía, toda vez que aseguran que el portador del arma se identificó convenientemente a la entrada del estadio.
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Más inverosímiles son las razones que da la Comisión para no sancionar al Real Madrid por la exhibición en su estadio de símbolos que incitan a la violencia. En este caso, Antiviolencia se limita a solicitar a la policía que realice las oportunas investigaciones para la identificación de los aficionados que enarbolaron una bandera con la cruz gamada. La Comisión exime al club blanco de culpa al considerar primero, que la citada bandera no llevaba mástil y segundo, que apenas fue mostrada durante 30 segundos. La incongruencia de tal decisión se encuentra en que la 'Ley del Deporte' no habla en ninguno de sus apartados de que la exhibición de simbología que incite a la violencia, racismo, xenofobia o terrorismo deba hacerse por medio de un mástil. Tampoco que se necesite un tiempo determinado para considerarla infracción muy grave de dicha ley.<p>
El agravio comparativo que la Comisión Nacional Antiviolencia comete con su resolución no está sólo en estos dos puntos (cabe recordar que la CNA pidió el cierre del Camp Nou durante un mes por el lanzamiento de objetos en el Barça-Madrid y ahí no había pistola de por medio) sino también en las multas que impuso ayer. Así, se propone multar al Barcelona con 6.000 euros por deficencias en las medidas de control de acceso al no impedir que aficionados introdujeran una bengala y la lanzaran durante el partido ante el Valencia. Por ese mismo motivo, al Real Madrid se le propone una multa de 3.001 euros.
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Otras disposiciones de la CNA con respecto a este encuentro son la propuesta de multa de 6.000 euros para un seguidor que agredió a otro y posteriormente se enfrentó a la policía durante la disputa del choque y las de 3.001 euros y prohibición de entrada a recintos deportivos durante cinco meses al aficionado que encendió una bengala y de la misma cuantía al portador de un spray paralizante